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Edición en español Martes 6 de octubre de 2026

Solo Lamine se salta, por poco, la regla de los 270 minutos

Cerró España la larguísima ventana de octubre con todos los deberes hechos. Cuatro de cuatro, pleno de victorias y la clasificación asegurada, a falta de jugarse la primera plaza en los dos enfrentamientos restantes en noviembre: ante la República Checa, en Praga, y frente a Inglaterra, en el Metropolitano. Tiene pinta de que será en el coliseo colchonero donde se reparta ese botín. Entonces se recuperará el formato de dos partidos, bastante más del agrado de Luis de la Fuente porque, entre otras cosas, le evita tener que gestionar esfuerzos y minutos para no sobrecargar más de la cuenta a nadie. El seleccionador aseguró en la previa en Split que ninguno de los internacionales superaría los 270 minutos de juego. Es decir, que como mucho jugarían el equivalente a tres de los cuatro encuentros. Y cumplió… casi al cien por cien. Solo se le escaparon diez minutos extra de Lamine Yamal, que se retiró en el minuto 78 para dar entrada a Víctor Muñoz, con 1-1 en el marcador. Apuró el riojano a la estrella esperando un destello que no acabó llegando, y el azulgrana se retiró del campo con su peor actuación de todas. Las cuatro titularidades y los 281 minutos sobre el césped marcan el tope de la convocatoria, por encima de los 270 que, ahora sí, acumuló el aparato defensivo de la selección, formado por el portero, Unai Simón, y los cuatro zagueros: Pubill, Cubarsí, Laporte y Cucurella. Con 109 se quedó Mikel Merino, suficientes para que el navarro resolviese el embrollo ante la República Checa y le diese la vuelta al marcador en Split en solo medio tiempo. Sus declaraciones a Televisión Española al finalizar el partido sonaron a reclamación: «Muy contento por poder ayudar al equipo y aportar mi granito de arena. Un partido más que me toca entrar desde el banquillo, pero hay que salir con la mejor actitud posible aunque las cosas no te vayan a favor y estés rabioso por no ser titular». Porque sí. El último partido de la serie resultó ser también el más complicado, por encima del estreno en Wembley. Llegaba Croacia herida y apretó de lo lindo hasta ponerse por delante. No está acostumbrada España a remar en contra. La última vez fue en las semifinales de la pasada Eurocopa, ante Francia, cuando Lamine Yamal y Dani Olmo remontaron el gol inicial de Kolo Muani. Esta vez fue la salida de Merino la que pudo enmendar la situación para mantener la racha de invictos, que alcanza ya los 43 partidos. «Ojalá sigamos sin ver nuestro techo», dijo el jugador del Arsenal. «Nosotros tampoco lo queremos ver, siempre miramos arriba y sabemos que cualquier día se te puede escapar», analizó un jugador que suma ya 15 tantos con la camiseta nacional.

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