El primer metro de la mañana arranca cuando todavía hay tiendas de campaña en el andén. Tras esquivar con soltura esterillas y sacos de dormir, los transeúntes van ocupando los asientos del vagón. Las alertas siguen vigentes, pero las obligaciones cotidianas también. Pasadas las cinco de la madrugada son muchos los que, móvil en mano, repasan el lanzamiento de los últimos proyectiles. Otros recogen su dormitorio improvisado. Los canales de Telegram informan de que la balística rusa se dirige a la capital . La mayoría de las familias con niños aguantan un poco más bajo tierra. No ha amanecido y los primeros reportes de quienes no han sobrevivido llegan a los titulares. El bombardeo ruso de este 7 de octubre,… Ver Más