La mayor organización de artes marciales mixtas (MMA) a nivel mundial, la Ultimate Fighting Championship (UFC) siempre se ha caracterizado por acoger algunas de las narrativas más increíbles y mediáticas que hay en el deporte. La de Sal Everett es, sin duda, una de las más insólitas que se recuerdan . Hace apenas tres años, llegó a la compañía estadounidense para trabajar como miembro del equipo de seguridad. Hoy, después de pasar por el entorno más cercano de Dana White , donde trabajaba hasta ahora como asistente de producción, y superar el Dana White’s Contender Series (DWCS), se ha convertido oficialmente en luchador de la UFC. Pero el salto más sorprendente de su historia no fue pasar de la seguridad al octágono. Entre ambas etapas, Everett se ganó un lugar mucho más cercano al presidente de la organización. Tras quedar vacante una posición dentro del equipo de Dana White, asumió el puesto de asistente de producción y personal del mandamás de la promotora norteamericana, trabajando directamente junto a uno de los hombres más importantes de las artes marciales mixtas. Durante este tiempo, Everett dejó de ser simplemente uno de los trabajadores que se encargaban de la seguridad en los eventos. Pasó a formar parte del equipo de confianza de Dana White y a vivir desde dentro el día a día de la UFC, acompañando al presidente de la compañía en su actividad profesional. Sin embargo, mientras desarrollaba sus funciones junto a Dana White, Everett mantenía un objetivo personal: convertirse en peleador. Su oportunidad llegó en el DWCS, el programa que la UFC utiliza para descubrir nuevos talentos. Allí consiguió una victoria que terminó de convencer a la organización y le permitió transformar su relación con la compañía. Dana White fue el encargado de darle la bienvenida a la UFC después de su triunfo. Y lo hizo de una manera muy particular, teniendo en cuenta que Everett llevaba años formando parte de la organización. «Sal, aquí hemos vivido peleas de campeonato, y nunca ha habido un ambiente tan ruidoso como esta noche. Todo el mundo dentro de la UFC te ama, eres un gran chaval. Más allá de la lucha y del contrato, eres un gran ser humano, y esto no le podría estar pasando a una mejor persona. Has trabajado desde el fondo hasta arriba del todo, y no podrías haber ganado de forma más espectacular. Es un poco extraño, porque ya estás dentro de la UFC, pero Sal, ¡bienvenido a la UFC! », espetó el directivo. La frase resume a la perfección la peculiar situación. Everett ya conocía los pasillos, los eventos y el funcionamiento interno de la compañía. Incluso había trabajado directamente para su presidente. Ahora, sin embargo, tendrá que ganarse su sitio desde otro lugar: dentro del octágono. En apenas tres años, Sal Everett pasó de trabajar en la seguridad de la UFC a convertirse en asistente de producción y hombre de confianza de Dana White, y de ahí a ganar un contrato como luchador. Una trayectoria poco habitual que convierte su llegada al roster en una de las historias más curiosas del DWCS. Ahora empieza un capítulo completamente diferente. Everett ya no estará junto a Dana White en el día a día realizando recados. Esta vez, será él quien tenga que entrar en el octágono.