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Edición en español Jueves 15 de octubre de 2026

La pelota inicia resignada otro avance secesionista: España y Euskadi vuelven a enfrentarse como naciones iguales

Apenas quedan ganas de hablar del tema. Fueron tales el desgaste y la incomprensión que en la Federación Española han decidido pasar página y asumir la nueva situación. Han transcurrido casi nueve meses desde que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) se declarase incompetente en el conflicto de la pelota vasca, sin jurisdicción para resolver a favor o en contra de la inclusión de la Federación Vasca en la Internacional. Se cerraba así la vía arbitral de una disputa que llevó a España y Euskadi a enfrentarse por primera vez como rivales deportivos en junio de 2025, en la Liga de Naciones de cesta punta, y que alcanzará su cénit a partir de este jueves en el Mundial absoluto de Argentina y Uruguay, que se prolongará hasta el 24 de octubre. En el listado de inscritos para las nueve modalidades en competición aparecen 14 países… y Euskadi, un miembro más de la FIPV desde el 28 de diciembre de 2024, día de los Santos Inocentes, cuando se votó su admisión en una estrambótica asamblea celebrada en el hotel Iruña Park de Pamplona en la que, entre otras cosas, no se permitió votar a los representantes de España y Cuba. No era el primer intento de Euskadi por sumarse a la FIPV, aunque, a diferencia de los anteriores, en los que siempre se rechazó su admisión, esta vez contaba con un aval superior: el reconocimiento de su selección figuraba en el acuerdo de investidura entre el PSOE y el PNV de 2019. La Ley del Deporte de 2022 incorporó en su artículo 48.2 una excepción para que las federaciones autonómicas pudieran integrarse directamente en organismos internacionales en deportes con arraigo histórico y social, si estos lo contemplaban y mediaba acuerdo previo del Consejo Superior de Deportes. Y ahí estuvo la clave. Mientras la Federación Española reclamaba su amparo, el CSD se mantenía al margen. Su presidente, José Manuel Rodríguez Uribes, creó una mesa de diálogo de escaso recorrido, mientras en público defendía la participación internacional de Euskadi y ninguneaba a los miles de practicantes del resto de España. No hubo ni atención ni ayuda de la principal institución deportiva española para evitar partir en dos a la pelota. El tiempo corrió lo suficiente para que Euskadi se estrenase en la Liga de Naciones de Guernica, y en el Mundial sub-23 de trinquete, en septiembre de ese mismo 2025. Para cuando al fin llegó la decisión del TAS, quedaban ya pocas ganas de luchar ante lo que parecía inevitable. «Las cuestiones políticas, para los políticos», responden ahora desde la Federación. El coste de la escisión no fue solo emocional, sino también económico. Los gastos jurídicos del proceso fueron superiores a los 50.000 euros, se perdieron clubes, se cancelaron campeonatos y peligraron patrocinadores. Incluso estuvo en duda la participación en este Mundial como represalia por su actitud beligerante. Hoy, las heridas del golpe son bien visibles. Los 98 pelotaris españoles que han viajado a Argentina y Uruguay están divididos entre dos camisetas: 57 con la roja de España, 41 con la verde de Euskadi. La expedición española incluye a ocho vascos: siete jugadores y un técnico. Entre ellos están Erika Mugartegui y Arai Lejardi, ambas de Marquina (Vizcaya), la mejor pareja del mundo en su disciplina pese a no haber cumplido los veinte. El año pasado fueron pitadas mientras escuchaban el himno español en el podio tras proclamarse campeonas en la Liga de Naciones de Guernica al vencer en la final a Elaia Gogenola y Maia Goikoetxea. Pero tanto ellas como sus cinco paisanos (Naroa Merino, Gorka Mugartegui, Alex Hormaetxea, Aaron González y Mattin Bereau, todos cestapuntistas) son una excepción. La mayoría de los pelotaris vascos viaja con la otra expedición. «Es cierto que se ha perdido potencial. Estamos hablando de jugadores muy importantes, deportistas que antes jugaron con nosotros y que ahora lo hacen por Euskadi», reconoce Óscar Insausti, director deportivo de la Federación y responsable de hacer la convocatoria definitiva para este Mundial. «En el caso de los vascos, es el jugador quien decide con qué selección acudir. Nosotros no presionamos a nadie, no sé si otros pueden decir lo mismo». Ocurre, así, que dos campeones del mundo en 2022, Carlos Baeza e Imanol Ibáñez, no pueden reeditar juntos su oro al convertirse en rivales. El primero, nacido en el pueblo segoviano de Vallelado, competirá con el catalán Emiliano Skufca después de que su antiguo compañero, nacido en Bilbao, eligiese cambiar de bandera. El calendario ha reservado un primer duelo entre España y Euskadi para la jornada inaugural, en paleta goma femenina. El viernes se medirán en cesta punta masculina, uno de los platos fuertes. Habrá, seguro, varias finales y lucha por las medallas entre ambos equipos, los más potentes del Mundial. «Nosotros estamos contentos con la selección que tenemos hoy en día», cierra Insausti. «Vamos a competir en todas las modalidades menos en deporte adaptado, y el objetivo es pelear e intentar hacerlo lo mejor posible». La delegación española acude con mayoría de navarros, pero también con riojanos, castellanos y leoneses, valencianos, catalanes, madrileños, canarios… Lo que vuelve a contradecir aquella frase que aún persigue a Uribes : «La pelota vasca no es un deporte español en el sentido de que se practique en toda España». La diferencia de trato que ya se vio entre las instituciones implicadas durante el proceso volvió a quedar clara a la llegada de los equipos a Argentina y Uruguay. La vicelehendakari Ibone Bengoetxea recibió este martes a la selección vasca en el trinquete del centro Laurak Bat, en Buenos Aires. Junto a ella estaban los presidentes de la Federación Vasca, Joxemari Mitxelena , y de la Internacional, Xavier Cazaubon. El Gobierno vasco ha aprovechado el Mundial para celebrar la Semana Nacional Vasca de Argentina, con actos institucionales y eventos de cooperación cultural con autoridades locales y grupos de emigrados. Por su parte, ningún representante del CSD ha acompañado a la expedición española. El gran objetivo del Gobierno vasco es fortalecer su posición de cara al Mundial de 2030, que se jugará en Bilbao y Guernica, aunque su situación en el tablero no es definitiva. Su afiliación a la Internacional contempla cuatro años de pertenencia transitoria antes de que su condición de miembro de pleno derecho sea definitiva, y un cambio de gobierno en España a partir del próximo 29 de noviembre podría abrir un escenario diferente. El PP ya impulsó y sacó adelante en el Senado una proposición de ley para suprimir el artículo 48.2 de la Ley del Deporte y modificarlo para garantizar la representación internacional exclusiva de las federaciones deportivas españolas. En esa modificación planteaba un plazo máximo de dos años para que las federaciones deportivas españolas y autonómicas se adaptaran a los cambios.

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