Las próximas elecciones generales van a marcar un antes y un después en España en muchas materias de interés global. La primera seguramente sea la vivienda y qué pasará con esos más de 700.000 nuevos inmuebles que se necesitan para dar cabida al actual nivel de demanda. Otro punto importante que tendrá que tratar de manera inmediata el nuevo gobierno que salga vencedor el próximo 29 de noviembre será la cuestión migratoria, poniendo especial foco en la situación de Ceuta. Aunque hay más asuntos que preocupan de manera intensa a millones de españoles. Uno de ellos es el actual sistema de pensiones, el cual no solo interesa a las personas que ya están cobrando una pensión o a aquellos con intención de jubilarse próximamente, sino también a quienes con su salario y con sus cotizaciones lo tienen que sostener. Ante la deriva que ha tomado España en los últimos años, con el número de jubilados en claro aumento y con el de afiliados a la Seguridad Social en estándares bajos, sobre todo por sus precarios salarios, es inevitable vivir en un estado de alerta constante. Sobre todo porque esta situación no va a dejar agravarse en un futuro cada vez más próximo. Así lo explica de manera rápida y sencilla el economista Santiago Niño Becerra, quien aporta unas cifras que son esclarecedoras en su análisis en ‘La Ventana’ de la Cadena SER. «Hay un dato que es objetivo y que está encima de la mesa. Actualmente la deuda de la Seguridad Social supera los 130.000 millones de euros». Se trata de una cifra imposible de abarcar por sí sola para el organismo. Aunque lo peor es que ese pozo sin fondo se está llevando a lo más hondo al Estado. «De los Presupuestos Generales se están haciendo transferencias periódicas para pagar pensiones y otras cosas». Y el motivo de este trasvase de capital es el que explica la gravedad de la situación. «La Seguridad Social, a través de su sistema de ingresos, no recibe lo suficiente. Esto lleva pasando varios años». Aunque esta situación no sea el fin del mundo, sí es cierto que el problema se ha agravado año tras año hasta conseguir que la solución no esté ahora mismo dentro de los márgenes de un rumbo normal, con las caídas, las subidas y las fluctuaciones propias de cualquier sistema económico. «El problema es doble. Está en los salarios, punto número uno. Y punto número dos, en los salarios en relación a las pensiones que ya se están pagando y que se seguirán pagando de los ‘baby boomers’, que las tienen más elevadas». Así que esa es la radiografía real y a grandes rasgos del sistema de pensiones en España. Las cada vez más numerosas jubilaciones se comen a los cada vez menos salarios. Unos salarios que, además, cada vez son más bajos o que no crecen al ritmo que lo hacen el IPC o la inflación. Y por si fuera poco, una generación muy numerosa y con futuras pensiones muy generosas se aproxima a su edad de jubilación. Por ello, cada vez hay menos armas para afrontar un problema que no para de crecer. No obstante, Niño Becerra calma en cierto modo las aguas asegurando que todavía hay margen de maniobra. «Decir que el sistema de pensiones va a quebrar mañana no es cierto porque es imposible». Pero sí es real lo negativo de la perspectiva inmediata y futura si la situación no cambia. «Lo que sí es cierto, porque hay estudios como los de CEDEA, que no es de ultra izquierda ni nada parecido, es que hay proyecciones al año 2055 en las que claramente se ve que la tendencia y la relación entre afiliados a la Seguridad Social por pensión no cuadra».