
La muerte de Sam, un perro de más de nueve años con discapacidad visual que fue sacrificado apenas tres días después de ser dado en adopción en Caracas, ha generado indignación en las redes sociales. El caso fue denunciado públicamente por el periodista Robert Lobo y la proteccionista animal Sandra Caro, quienes cuestionan las circunstancias en las que se produjo el fallecimiento y piden esclarecer lo sucedido.
Por: lapatilla.com
Según el testimonio de Sandra Caro, difundido en un video este sábado 17 de octubre, la entrega de Sam a su nueva cuidadora se formalizó el lunes 12 de octubre. La mujer había manifestado su intención de adoptar a un perro anciano para brindarle un hogar y mejores condiciones de vida.
Sin embargo, la historia tuvo un desenlace inesperado apenas 72 horas después. De acuerdo con el relato de Caro, la adoptante le comunicó que había decidido practicarle la eutanasia al animal.
La mujer habría justificado su decisión al señalar que Sam presuntamente padecía un tumor cerebral y había sufrido convulsiones. Según esa versión, dos veterinarios habrían recomendado sacrificarlo debido a su estado de salud.
Las explicaciones ofrecidas por la adoptante fueron cuestionadas por las personas que cuidaron a Sam durante su proceso de recuperación, quienes aseguran que el perro no había presentado episodios similares mientras estuvo bajo su protección. “Estamos al tanto todas las personas que lo protegimos durante este tiempo… jamás se había convulsionado con ninguno de nosotros”, expresó Caro al referirse a los antecedentes del animal.
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La proteccionista también manifestó sus dudas sobre la rapidez con la que, presuntamente, se realizaron los diagnósticos médicos y los exámenes que habrían llevado a recomendar la eutanasia. Asimismo, cuestionó que no se hubiera consultado previamente al equipo que había cuidado al perro antes de su adopción.
Hasta el momento, las declaraciones difundidas públicamente no permiten establecer de manera independiente cuál era el diagnóstico de Sam ni las circunstancias médicas que motivaron la decisión de sacrificarlo.
Por su parte, el periodista Robert Lobo, quien participó en la difusión de la campaña para encontrarle un hogar a Sam, lamentó el desenlace y solicitó a las autoridades competentes que investiguen lo ocurrido.
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La denuncia ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de los adoptantes y la importancia de establecer mecanismos de seguimiento para garantizar el bienestar de los animales, especialmente cuando se trata de perros ancianos o con alguna discapacidad.
El caso también pone de relieve la necesidad de mantener una comunicación transparente entre los adoptantes, los veterinarios y las organizaciones o personas que gestionan las adopciones, particularmente cuando surgen problemas de salud que pueden comprometer la vida de un animal.
Mientras se esperan mayores aclaraciones, los denunciantes insisten en que se determinen las circunstancias en las que Sam fue sacrificado, a fin de esclarecer los hechos y establecer si hubo alguna irregularidad durante el proceso de adopción.

Video, cortesía: X/@RobertLobo_