El Atlético de Madrid salió vivo este martes de un choque que se le puso cuesta arriba en Stuttgart . Por el típico empuje de todos los equipos alemanes cuando ejercen de locales, materializado en el 1-0 por Leweling en el minuto 36, y también por la expulsión de Hjulmand tras una fuerte entrada a Stiller en el 64. Lo consiguió el conjunto rojiblanco aferrado a su entereza en los momentos de mayor agobio, y también al primer gol de Julián Álvarez en el presente curso , después de nueve jornadas ligueras y tres de Champions. Después de una pobre primera parte de los de Diego Pablo Simeone, nada más salir de vestuarios el delantero argentino aprovechó un buen pase dentro del área de Lookman para, de primeras, enviar la pelota a la escuadra de Seimen. Un golazo que tuvo una celebración a la altura , por ser el empate, el fin de una travesía por el desierto y, a la vez, un buen punto de apoyo para que el argentino salga del pozo al que él mismo se arrojó durante el Mundial, cuando confesó de forma pública su deseo de cambiar el Metropolitano por el Camp Nou. De ahí el grito de rabia de ‘la araña’, los efusivos abrazos de sus compañeros y el jolgorio del más de un millar de hinchas colchoneros presentes en las gradas del MHPArena. Al mandar la pelota a la red el argentino dejó atrás casi seis meses de fútbol sin filo , 174 días sin marcar desde que lo hiciera también en la máxima competición continental de clubes ante el Arsenal en el Metropolitano el 29 de abril. Ese divorcio del internacional argentino con el gol, unido a la puñalada que la afición rojiblanca sintió después, cuando en junio confesó su deseo de jugar con la camiseta del Fútbol Club Barcelona, le colocaron en una posición muy difícil que se agravó después cuando el club azulgrana fue incapaz de concretar su interés en un fichaje. Varado en la capital de España, Julián tuvo que volver a los entrenamientos primero y al terreno de juego después, con una evidente incomodidad, personal y futbolística. Sin embargo, poco a poco consiguió rehacerse y crecer hasta el punto de convertirse de nuevo en un importante recurso de Simeone en ataque, fabricando ocasiones e incluso asistiendo a sus compañeros, pero con el gol aún como asignatura pendiente. Para él y para el club, que también veía en el regreso de sus goles la mejor manera de cerrar una situación enquistada. Y al final el ansiado gol llegó, como no podía ser de otra forma, en la Champions League , la competición en la que mejores números acumula Julián. Solo con la camiseta del Atlético de Madrid suma 18 goles en 28 partidos: siete en su primer año, diez en el segundo, en el que marcó más en Europa que en la Liga, y de momento uno este curso. Más allá de la pasional celebración sobre el césped, propia y de sus compañeros, la relevancia del tanto por encima de lo estadístico la subrayaron Simeone y Grimaldo tras el pitido final en Stuttgart. «Llevaba muchos partidos haciendo ocasiones. Es nuestro mejor jugador. Es un jugador muy importante que necesitaba este gol y espero que sea el primero de muchos», confesó el lateral antes de que el técnico refrendara esta idea y elogiara también su actitud y esfuerzo en el terreno de juego. «Julián hizo un partido de un esfuerzo físico enorme. Trabajó muchísimo, pasó durante algunos momentos a ocupar la zona izquierda y siguió ayudando al equipo en todo lo que necesitábamos. Además apareció el gol, que fue extraordinario, y me pone muy contento por él», confesó el entrenador rojiblanco. «Nosotros necesitamos a Julián y necesitamos sus goles. S i empieza a encontrarse cada vez más cerca de lo que mostró hoy, evidentemente será muy importante para nosotros ». También le necesitan en su país. Huérfanos de Messi y en busca de un futbolista que vista y honre la camiseta número ’10’ de la selección albiceleste, Argentina recibió con especial alborozo el decisivo gol del empate ante el Stuttgart y la forma de festejarlo. Ese sentimiento queda reflejado en la prensa del día y resumido en la descripción de la escena que se lee en la web del canal televisivo ‘Todo Noticias’: «Julián lo gritó con fuerzas, en un claro desahogo emocional y futbolístico». Además de servir para quitarse de encima un peso enorme, como cualquier delantero reñido con el principal propósito de su trabajo, el tanto de Alemania, el número 50 en su carrera como rojiblanco , puede ser el cimiento para la reconciliación con el público del Metropolitano que, por muy dolido que se sienta por la traición estival del argentino, celebrará con ganas sus aciertos y abrazará el perdón si los goles de Álvarez acercan al equipo a sus objetivos. Falta harán para competir con Barcelona, Real Madrid -y Betis- en los primeros puestos de la Liga, y sobre todo en Europa, pues con cuatro puntos después de tres jornadas el acceso al ‘top 8’ comienza a complicarse para los de Simeone. Pero antes toca volver al Metropolitano, este sábado ante el Deportivo de la Coruña, para comprobar si la reconciliación, con el gol y con los atléticos, va por buen camino.