Adel Mechaal (35 años, Puerto Capaz, Marruecos) atiende a ABC desde Turquía, minutos después de llegar a la meta en la prueba de 10 kilómetros disputada en Estambul. Es un atleta inteligente, domina cinco idiomas y parece feliz, ya sin problemas físicos y totalmente centrado en ese salto al maratón que protagonizará el 6 de diciembre en Valencia (también se anunció para la carrera del año pasado , pero se lesionó antes) Toda una travesía para un atleta que hasta hace poco brillaba en los 1.500 metros. ¿Cómo afronta el reto del maratón? Es complicado. Me da respeto. Tengo la suerte de que me guía Antonio Serrano, un gran maratoniano. Estoy intentando mantener continuidad, constancia. La fractura del calcáreo me afectó al nervio peroneo. Estoy sumando muchas semanas de 170 kilómetros. Mi gran duda es cómo responderá mi cuerpo al consumo de los geles de maltodextrina, porque suelo tener problemas gástricos. ¿Ha hecho sesiones largas? Sí. He hecho ya una de 35 kilómetros, a un ritmo bueno, por debajo de 3:20 el kilómetro. ¿Está entrenando en altitud? Sí. He hecho entrenamientos en cinta a 2.600 metros. Y duermo en una cámara de hipoxia a 2.100 metros. ¿Siempre tuvo en la cabeza el salto al maratón? Sí, siempre. Y he querido prepararlo muy bien. Estoy muy ilusionado, disfruto mucho con estos entrenamientos. ¿Ve posible el récord de España (2h05:48, Novales) en su debut? Con los entrenamientos que estoy haciendo creo que puedo estar razonablemente en 2h06′. Estoy con confianza y mi objetivo es correr un poco más rápido. Por eso, el récord de España no me sorprendería para nada. Estoy entrenando muy bien. Pero ya se sabe que en el maratón pueden ocurrir cosas inesperadas. ¿Se ve en el maratón de Los Ángeles 2028? Sí. Si todo va bien, sí. Eso es una golosina: serían mis cuartos Juegos Olímpicos. Y creo que ahí pueden estar en el equipo español Kwizera y Ndikumwenayo. La edad empuja a abandonar la pista… Y también las marcas comerciales presionan para que estemos ahí, en las grandes carreras en asfalto. ¿Cómo es esa transición desde un kilómetro y medio hasta los 42 kilómetros? Yo ya llevo años corriendo pruebas de 10 kilómetros y creo que tengo ese rango. Porque 3:30 en 1.500 y 2h05′ en maratón sería un rango maravilloso. Tengo que ver cómo aguantan mis piernas… ¡y mi estómago! ¿Y cómo ve ahora a los españoles de 1.500 metros, que fallaron en los Europeos? Tenemos un talento joven, como Segurola, que es muy bueno. Lo que pasa es que el nivel internacional ha subido mucho y España se ha quedado un poco atrás. Esto va por épocas. ¿Qué opina de Ingebrigtsen? Es un atleta admirable, un ejemplo para todos. Siempre está disponible para competir, incluso aunque no esté en su máxima forma. Aquí se gana y se pierde. Y él sabe estar a las duras y las maduras. Josh Kerr. ¿Usted esperaba el récord de la milla? Sí. Ha tenido detrás todas las facilidades, con un nutricionista que le consolaba todo, la cámara de hipoxia. Tuvo muchísimo apoyo económico detrás. Siempre se habla del dopaje con medicamentos, pero el suyo fue… ¡un dopaje económico espectacular! Tuvo toda la tecnología a su alcance, igual invirtieron 100.000 euros en ese intento. Estaba todo calculado al milímetro. Y además es un auténtico ‘killer’ en la pista. Y un tío muy majo, educado. ¿Qué opina del dopaje de los kenianos? Pues que mientras haya dinero, habrá gente que se arriesgue allí. Cuando salta un caso de dopaje yo veo la parte negativa, la trampa, la decepción y una parte positiva, que los controles funcionan. Y yo aplaudo ahí a la AMA y a Sebastian Coe, por cazarlos. ¿Qué le diría a Katir en este momento, todavía cumpliendo su sanción? Que reflexione. Que los caminos cortos al final terminan siendo mucho más largos. Cometió errores. No sé cómo le recibirá la gente cuando vuelva. Usted vive ahora en Estambul, con su mujer y su hija de un año. ¿Se plantea volver a España? No lo sabemos, quizá dentro de dos años nos lo planteemos. Ahora estamos bien aquí, yo estoy entrenando a unos atletas turcos, no sé. Hemos vivido una época dura, con mi lesión, el aborto de mi mujer, el fallecimiento de mi madre… No sé, nos encanta Madrid, es una ciudad espectacular… lo malo es el precio de la vivienda. ¿Qué piensa de la fuga de talentos? ¿Por qué se marchan los atletas españoles a prepararse con entrenadores extranjeros? A ver. Los entrenadores españoles son muy buenos. Pero yo siempre me he quejado de que no están bien valorados, no están bien pagados y el atleta no le puede exigir a su entrenador que se vaya con él a una concentración seis semanas a Sudáfrica, porque le pagan una mierda. No sé exactamente lo que ganan, 1.500, 1.800 euros… no lo sé. Aquí yo gano como entrenador más que Antonio Serrano. Y lo que pasa es que hay entrenadores en el extranjero con salarios más elevados, en torno a 6.000 euros, coherentes con la responsabilidad que tienen. No son mejores que los técnicos españoles pero, por sus condiciones, tienen más disponibilidad. Y acompañan al atleta a todo, a la Diamond, a las concentraciones, a todo. No es un problema de cualificación, ni de conocimientos. Es disponer de tiempo para el atleta y disponer de medios. Attaoui y Marta García, en Suiza lo tienen todo, tienen un ambiente profesional, un fisioterapeuta a su disposición todo el tiempo… Y han tenido grandes resultados.