Saltar al contenido
Edición en español Miércoles 28 de octubre de 2026

Una especie invasora llegada en los años 80 genera pérdidas de 1.000 millones de dólares anuales en EEUU

El investigador Randy Hines, del USGS, muestra una roca cubierta de mejillones cebra en el lago Minnetonka, Minnesota. Estas colonias pueden competir con especies autóctonas y modificar las redes alimentarias acuáticas. © USGS.

 

A mediados de los años 80, un buque procedente de Europa habría descargado agua de lastre en la región de los Grandes Lagos, en Norteamérica. Con ella llegaron unos pasajeros prácticamente invisibles: larvas de mejillón cebra, una especie originaria de Eurasia que terminaría provocando uno de los mayores problemas de invasión biológica del continente.

Por Gizmodo

Casi cuatro décadas después, estos pequeños moluscos siguen causando pérdidas millonarias y alterando ecosistemas enteros. Su capacidad para reproducirse y adherirse a superficies ha convertido tuberías, centrales hidroeléctricas y embarcaciones en lugares ideales para su proliferación.

Ahora, el Gobierno estadounidense lanzó un concurso con hasta 550.000 dólares en premios para desarrollar nuevas tecnologías que impidan su propagación.

Un viaje accidental que terminó convirtiéndose en una plaga multimillonaria

La historia comenzó probablemente hacia 1986, cuando las larvas de Dreissena polymorpha llegaron a Norteamérica a través del agua utilizada para estabilizar los grandes barcos durante sus viajes. Según una investigación del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los primeros ejemplares fueron identificados en 1988 en el lago Saint Clair, conectado con los Grandes Lagos.

Su expansión fue extraordinariamente rápida. En pocos años, la especie había alcanzado los cinco Grandes Lagos y comenzaba a colonizar otros sistemas fluviales. El problema está en su biología: las hembras pueden producir enormes cantidades de huevos y las larvas microscópicas se desplazan fácilmente con las corrientes y las embarcaciones.

Una vez establecidos, los adultos forman colonias densas que se adhieren a prácticamente cualquier superficie dura. De acuerdo con el Bureau of Reclamation, los mejillones cebra y quagga generan conjuntamente más de 1.000 millones de dólares anuales en daños y medidas de control en Estados Unidos.

Los mejillones pueden taponar tuberías y transformar ecosistemas enteros

Aunque cada ejemplar apenas alcanza unos centímetros, miles de ellos pueden acumularse hasta reducir considerablemente el paso del agua. Su presencia obliga a realizar costosas tareas de limpieza en plantas potabilizadoras, instalaciones industriales y centrales eléctricas. Pero los daños no terminan allí.

Lea más en Gizmodo

Clique aqui para ver articulo original