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Edición en español Viernes 30 de octubre de 2026

Por qué EEUU se ha convertido en una base política para los aliados de la familia Bolsonaro

IMAGEN DE ARCHIVO Foto compartida por Donald Trump en Truth Social junto al senador brasileño Flavio Bolsonaro en mayo de 2026 @realDonaldTrump

 

Tres días después de perder las elecciones presidenciales de Brasil del domingo, el senador Flávio Bolsonaro llegó a Miami, sumándose a otras figuras destacadas del movimiento bolsonarista que han buscado refugio en Estados Unidos mientras enfrentan problemas judiciales en su país.

Por CNN

Según los reportes, el candidato derrotado cruzó la frontera hacia Argentina el martes junto con su esposa y sus dos hijas, antes de abordar un avión privado que hizo escala en Ecuador y finalmente aterrizó en el sur de Florida. Su salida se produjo después de que una orden del Supremo Tribunal Federal, emitida al día siguiente de las elecciones, le exigiera entregar sus pasaportes y le prohibiera salir de Brasil. El juez Alexandre de Moraes, quien mantiene un largo historial de enfrentamientos judiciales con la familia Bolsonaro, dictó la medida al considerar que existía un “riesgo concreto” de fuga del senador.

Su mandato como senador termina el 31 de enero de 2027, por lo que quedará fuera de un cargo de elección popular por primera vez en 24 años.

Flávio está siendo investigado por presunto lavado de dinero relacionado con el financiamiento de Dark Horse, una película sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. También enfrenta una investigación por supuestos vínculos financieros con Willer Tomaz, un abogado, empresario y conocido suyo desde hace años, sospechoso de lavar dinero a través de empresas de apuestas. Tomaz viajó a Miami después de convertirse en blanco de otra investigación de la Policía Federal por descuentos fraudulentos en pagos de pensiones. Ambos niegan haber cometido irregularidades.

Tras llegar a Estados Unidos, Flávio difundió este miércoles un comunicado de tres páginas en el que se proclamó el “verdadero presidente electo de Brasil”, pese a haber perdido la segunda vuelta del domingo frente a Lula. Minutos más tarde, borró esa publicación y la reemplazó por otra en la que se presenta como “líder”. Reiteró sus acusaciones de fraude electoral, sin presentar pruebas, negó haber huido del país y prometió liderar la oposición brasileña desde Estados Unidos.

“Quiero dejarlo claro: no huí de Brasil, salí por el bien de Brasil”, escribió, presentándose como víctima de persecución política y agradeciendo al presidente estadounidense, Donald Trump, y al presidente argentino, Javier Milei, por su apoyo en sus planes para salir del país.

Pero Flávio no es la primera figura del bolsonarismo en buscar refugio en el exterior.

Una creciente base política en el exterior

En Estados Unidos, Flávio se suma a una lista cada vez mayor de figuras destacadas del bolsonarismo que se han trasladado al país mientras enfrentan problemas judiciales en Brasil.

Su hermano Eduardo, exdiputado federal, se mudó a Estados Unidos a principios de 2025, alegando ser víctima de persecución política, y obtuvo la residencia permanente en julio. Desde entonces, el Supremo Tribunal Federal de Brasil lo condenó a cuatro años y dos meses de prisión por coacción en el curso de un proceso judicial, al determinar que presionó a funcionarios estadounidenses para que intervinieran contra los jueces encargados del caso por el intento de golpe de Estado que involucraba a su padre. Moraes ordenó su detención este mes.

El exdirector de inteligencia y exdiputado Alexandre Ramagem salió clandestinamente de Brasil a través de Guyana en septiembre de 2025, mientras el Supremo Tribunal Federal todavía lo juzgaba por su participación en el complot para revertir los resultados de las elecciones de 2022. Llegó a Estados Unidos el mismo día en que fue condenado. Las autoridades migratorias estadounidenses lo detuvieron en Florida en abril y lo liberaron dos días después. Sus aliados aseguran que solicitó asilo político.

Los comentaristas conservadores Allan dos Santos y Paulo Figueiredo también han establecido plataformas de comunicación en Estados Unidos mientras enfrentan disputas judiciales en Brasil.

Aunque sus situaciones son diferentes, estos casos muestran que Estados Unidos se ha convertido en algo más que un lugar de refugio para los aliados de Bolsonaro. También es una base de operaciones políticas, donde cuentan con aliados ideológicos, acceso a figuras influyentes del conservadurismo estadounidense y una red de simpatizantes brasileños.

“El exilio ya no es aislamiento”, dijo a CNN Teresa Cristina Schneider Marques, politóloga de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUCRS), que investiga el bolsonarismo en Estados Unidos como parte de un posdoctorado en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). “Con las redes sociales y los medios de comunicación, se ha convertido en una estrategia de proyección internacional y transnacional”.

¿Por qué Estados Unidos?

Estados Unidos alberga la mayor comunidad brasileña en el exterior, con alrededor de dos millones de personas, según estimaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. Entre los brasileños que votan desde Estados Unidos ha predominado históricamente el apoyo a candidatos conservadores. Según datos electorales brasileños, los votantes residentes en ese país respaldaron al candidato de derecha en las segundas vueltas presidenciales de 2010, 2014, 2018 y 2022. Este año también apoyaron a Flávio, quien obtuvo casi el 63% de los votos válidos emitidos allí en la segunda vuelta del domingo.

Pero los vínculos van mucho más allá de las urnas. Las conexiones entre las élites conservadoras brasileñas y figuras políticas estadounidenses se profundizaron durante los mandatos simultáneos de Jair Bolsonaro y Donald Trump, cuyos movimientos comparten posiciones nacionalistas y socialmente conservadoras.

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