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Edición en español Lunes 2 de noviembre de 2026

Louzán abre la puerta a Barcelona: «Hay posibilidades de que el Camp Nou albergue la final del Mundial 2030, ojalá así sea»

La carrera por albergar el partido más importante del planeta fútbol ha sumado un nuevo y ambicioso capítulo. El presidente de la Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, ha abierto de par en par las puertas para que el Spotify Camp Nou sea el escenario de la gran final del Mundial de 2030. Tras las peticiones formales del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña, el mandatario federativo reconoció abiertamente que «hay posibilidades para ello» y expresó su deseo con un contundente «ojalá así sea». Estas declaraciones, realizadas durante la presentación de la exposición ‘Reyes del Mundo’ en el consistorio barcelonés, añaden más leña al fuego a la intensa pugna geopolítica y deportiva que mantienen las distintas sedes de la candidatura conjunta. Con el respaldo in situ de Joan Laporta, presidente del Barcelona, el optimismo catalán se ha disparado. Las instituciones están trabajando de manera coordinada para convencer a la FIFA, presentando como principal aval un estadio que, una vez finalizadas sus obras, contará con 105.000 localidades, convirtiéndose en el recinto con mayor aforo del continente y, en palabras de Louzán, en «casi el mejor estadio de Europa y el más reciente». La designación de la sede de la final no será un asunto sencillo de resolver. Aunque históricamente el remozado Estadio Santiago Bernabéu en Madrid partía como el favorito indiscutible del lado español debido a su peso global y su condición de fortín de la capital, el Spotify Camp Nou se posiciona ahora como un contendiente de un calibre monumental gracias a su gigantesca capacidad. Sin embargo, la verdadera batalla de este Mundial tricontinental, que se celebrará en España, Portugal y Marruecos, cruza el estrecho de Gibraltar. Marruecos ha entrado con una fuerza arrolladora en la puja. El país africano no esconde sus intenciones y aspira de forma explícita a albergar la final de 2030 en el megaproyecto del Gran Estadio de Casablanca, que proyecta superar los 115.000 espectadores. Para el reino alauí, quedarse con el partido definitorio es una prioridad de Estado y un escaparate histórico para proyectar su imagen global. De este modo, la tradicional hegemonía española en las candidaturas ibéricas se enfrenta a la pujanza económica y diplomática de Rabat, lo que obliga a la RFEF a mover ficha con astucia si quiere retener la final en su territorio. Mientras se dirime dónde se jugará el último partido del torneo, la confección definitiva de las sedes del país ibérico sigue viviendo cambios estructurales. Louzán se mostró muy positivo respecto a la posibilidad de incorporar de nuevo a Valencia y Vigo dentro de la lista definitiva de sedes españolas. Esta ventana se abre tras la reciente exclusión de los proyectos de Málaga y A Coruña. Por lo que respecta a Cataluña, los planes federativos y gubernamentales caminan con paso firme. A la opción estelar del Camp Nou se le suma el RCDE Stadium en Cornellà-El Prat como la segunda sede catalana. El presidente de la RFEF se comprometió a que ambos estadios operen como instalaciones «de referencia» en el torneo. El veredicto final sobre estos recintos, no obstante, está a la vuelta de la esquina: la próxima semana los responsables e inspectores de la FIFA validarán de manera oficial ambas candidaturas en el territorio. La maquinaria para el Mundial 2030 ya funciona a pleno rendimiento, y Barcelona ha dejado claro que quiere la corona.

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