
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, negó este jueves 5 de noviembre que tenga previsto abandonar la administración de Donald Trump y evitó pronunciarse sobre una eventual candidatura presidencial en 2028, durante una entrevista con The New York Times.
lapatilla.com
“Trabajar para el presidente Trump hasta el final de su mandato siempre ha sido mi plan”, afirmó Rubio, quien también ejerce como asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, una doble responsabilidad que lo ha convertido en una figura central de la política exterior estadounidense.
El funcionario rechazó las versiones sobre una posible dimisión y manifestó su satisfacción con las funciones que desempeña. “Para ser honesto, no sé de dónde salen estas cosas”, declaró, antes de añadir que “me encanta el trabajo que hago”.
Rubio también ironizó sobre las especulaciones relacionadas con su salida del Ejecutivo. “Además, siempre me río cuando dicen que va a dejar su trabajo. Yo pregunto: ‘¿Cuál?’”, comentó, en referencia a los dos cargos que ocupa dentro de la administración republicana.
Sin embargo, cuando la conversación abordó las elecciones presidenciales de 2028, el secretario de Estado se mostró menos dispuesto a responder. “Literalmente, no voy a hablar más de 2028″, sostuvo durante la entrevista realizada en su oficina de la Casa Blanca. “Simplemente no lo haré”.
Aunque evitó hablar de sus propias aspiraciones, Rubio ya había expresado públicamente su respaldo al vicepresidente JD Vance como posible candidato republicano. En una entrevista concedida a NBC News, en mayo, afirmó que apoyaría su postulación y lo describió como un aspirante con grandes posibilidades dentro del partido.
La conversación sobre el futuro republicano cobró fuerza después de las elecciones legislativas del martes, que dejaron importantes pérdidas para el partido de Trump. En un mensaje publicado el miércoles, Vance atribuyó parte del revés a la guerra con Irán, al rechazo de los votantes a la política estadounidense hacia Israel y a las dificultades económicas.
Consultado sobre ese diagnóstico, Rubio inicialmente evitó pronunciarse y alegó que no estaba “realmente involucrado en la política nacional”. No obstante, reconoció que el propio Trump había señalado el conflicto con Irán como uno de los factores que influyeron en el resultado electoral.
“Reconozco que el aumento del precio de la gasolina no es algo de lo que se pueda presumir durante una campaña electoral”, señaló el jefe de la diplomacia estadounidense, al referirse a las consecuencias económicas que acompañaron la guerra.
Pese al costo político, Rubio defendió las decisiones del mandatario y aseguró que merecía “un enorme reconocimiento” por adoptar medidas que consideraba necesarias. “En definitiva, ese es el precio del liderazgo: la voluntad de hacer cosas que quizás no sean políticamente populares o convenientes, pero que son necesarias para el país y su futuro a largo plazo”, afirmó.
El secretario de Estado también recordó su participación en un mitin de Trump celebrado el domingo en Kansas, donde el presidente lo elogió públicamente e incluso bromeó con despedirlo por haberse vuelto “demasiado popular”. Rubio explicó que acudió al acto como funcionario de seguridad nacional encargado de acompañar al mandatario.