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Edición en español Sábado 7 de noviembre de 2026

Futbolistas galácticos para el Valencia: el nuevo socio de Peter Lim quieren fichar a lo grande

Peter Lim ya tiene quien le escriba, y, posiblemente, quien le escuche sin reafirmale en sus decisiones, tomadas como es habitual en él con mando a distancia desde Singapur. Y quien lo va a hacer va a escrutar una gestión del club de la que no permanecerá ajeno, con peso en las decisiones, pese a que Kiat Lim, su hijo y a quien nombró presidente hace más de un año, lleva siendo la cortina de humo que ha dejado el empresario asiático para que el chaparrón le mojara lo más mínimo posible. La baza de Pitchwise Holdings es la carta de salida a una partida con mucho en juego para un club que se desangra a nivel institucional, deportivo y económico desde hace varias campañas. Las esperanzas llegaron a la afición ché hace dos semanas, cuando el club anunció a Pitchwise, un consorcio empresarial estadounidense, como nueva parte del club con un 42% de la propiedad , pendiente aún del beneplácito del Consejo Superior de Deportes (CSD) y demás entes reguladores-. En principio, parece que esta vez no habrá trampas al solitario, que todos irán de frente mostrando unas cartas en las que se presenta al grupo inversor norteamericano con una importante parte accionarial del club valenciano como punto de partida. La venta parcial del club trae, además, la inyección inmediata de 100 millones de euros a una entidad que en los últimos años hacía gala de una austeridad en gastos reflejados en los resultados. Valorados los activos del club en 1.250 millones, Pitchwise es un grupo empresarial en el que aparece Penner Sports Group, dueño de los Denver broncos de la NFL (Liga estadounidense de fútbol americano) y accionistas de los Colorado Rockies de la MLB (Liga estadounidense de béisbol). A Valencia han enviado para conocer y tomar decisiones en el día a día de la entidad a Ann Rodríguez, una ejecutiva de ascendencia hispana con experiencia en la NBA femenina y en el Atlanta United de la MLS (Liga estadounidense de fútbol), y a Corey Woolfook, exfutbolista profesional. Ambos han comenzado a diseñar una estrategia deportiva de la mano de la dirección deportiva del club donde Braulio Vázquez, que no cumple aún dos meses desde su llegada, trata de encontrar soluciones al desastre en el tiempo que se ha convertido el club con la familia Lim desde 2014. Vázquez, cuya primera decisión fue contratar a Javier Aguirre como técnico tras el cese de Corberán, sabe que esos 100 millones colocados sobre la mesa por los norteamericanos tendrán una incidencia mínima en cifras en el mercado invernal. Se habla que sólo la décima parte, alrededor de diez millones, podrán ser utilizados por la dirección deportiva para reforzar el plantel de acuerdo con el Fair Play financiero de la Liga. «Hay que pelear hasta enero» señalaba la semana pasada Vázquez sabiendo que «no se puede pensar que entonces se vaya a arreglar esto porque nos quedan dos meses de competición y tenemos urgencias». Con Aguirre como dueño del banquillo, el equipo ha sufrido una metamorfosis defensiva que le está permitiendo, al menos, no caer en la desesperanza que había anidado en el plantel. Ha reducido la sangría defensiva —acumula dos porterías a cero en cinco encuentros desde su llegada— y el equipo aprende a manejar situaciones que antes le desbordaban. La victoria de la semana pasada en Elche ha sido el acicate que ha permitido al mexicano preparar el duelo de este sábado ante el Real Madrid con relativa calma, casi la misma que se ha alojado en el club con la presencia de los dos directivos de Pitchwise que comienzan a cimentar una estructura que pasa por devolver al Valencia cambiando el paradigma de luchar por la permanencia por el de entrar en Europa, clave en la caída de ingresos del club ché. «Tenemos que salir de los perfiles modestos de fichajes que venía haciendo el club en las últimas campañas» cuenta una fuente interna de la entidad que sabe que «ahora se está pretendiendo tocar jugadores de más entidad, volver a lo que fuimos». Misma idea es la que tienen los de Pitchwise, que ya anticiparon en su bienvenida que la idea era la de «convertirse en un club referente». Saben los norteamericanos que recuperar la inversión pasa por un éxito deportivo que ha dado la espalda al club desde la llegada de Lim. También la venta de Mestalla ha sido otro de los factores determinantes en el aterrizaje de los nuevos accionistas. Superar los 150 millones de euros es un objetivo clave de la entidad sabiendo que la construcción del Nou Mestalla, con capacidad para 70.000 espectadores supondría un salto exponencial para las expectativas de un club que necesita volver a ser el que fue.

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