La dureza del Camino de Santiago es por todos conocida. Los peregrinos que acuden a la capital gallega realizan largas travesías compuestas por etapas que acostumbran a sobrepasar los 20 kilómetros diarios. Con el fin de salvaguardar la salud de aquellas personas que acometen viajes a pie de tal envergadura, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Galicia establece, a través de un vídeo que se enmarca dentro la campaña «12 meses, 12 consellos de saude», una serie de consejos para el buen desarrollo de la extensa caminata.
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Preparación física previa. La institución gallega considera necesario realizar ejercicios de tonificación y estiramientos con el fin de abordar grandes paseos a pie. También es recomendable acudir a un fisioterapeuta para conocer la condición física del caminante, con el fin advertirlo sobre posibles riesgos y obtener una valoración articular y muscular con anterioridad al desarrollo del periplo.
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Planifica a conciencia la ruta. El Colegio de Fisioterapeutas aconseja conocer bien el trayecto que se va a tomar y todos aquellos aspectos que guarden relación con el mismo, identificando refugios y comprobando la meteorología para adecuar la indumentaria al tiempo previsto durante la jornada.
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Importancia de la ropa. Es clave adecuar la vestimenta a la estación del año y a la situación meteorológica. Se aconseja una indumentaria térmica y aislante así como calzado de treking o montaña de tejido ligero e impermeable y con suela de taco de goma. En cuanto a los calcetines: altos, elásticos y transpirables.
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La mochila no debe exceder los 10 kilogramos. Además, este accesorio debe ser cómodo, impermeable, ligero y adaptable.
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Portar un botiquín y otros instrumentos básicos. Una linterna, un mapa, una brújula o una navaja multiusos son objetos prioritarios para sumergirse en un trayecto de gran distancia.
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Caminar a paso cómodo, apoyando totalmente el pie en el suelo. Esta medida tiene como objetivo evitar sobrecargas o posible molestias o lesiones.
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Beber cada 10 o 15 minutos.
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Descansar 10 o 15 minutos cada dos horas. Asimismo, durante el reposo es aconsejable descalzarse y poner los pies en alto.
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Usar bastones de treking. Éstos ofrecen estabilidad y la capacidad para no cargar demasiado las articulaciones.
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Si se produce alguna lesión, aplicar frío local o tomar antiinflamotorios.