Javier Hernanz no se colgó el bronce en la última prueba del Mundial de piragüismo, se quedó muy cerca. Garrote, oro en K1 200, abrió una jornada en la que el K4 500 logró la plata y que terminó con Hernanz quedándose a un paso del podio.
La prueba más larga del campeonato del Mundo exige paciencia. La exhibió desde el principio el español, cauto en la salida. Fue ganando posiciones poco a poco, viendo cómo sus rivales iban pagando el desgaste inicial. En el ecuador de la prueba, Hernanz caminaba ya en el grupo delantero, comandando siempre por un Pimenta imperial, ganador en K1 1000 y también en la prueba del 5000.
Hernanz sacó a relucir entonces toda su inteligencia táctica para ir acercándose al podio poco a poco. Eran ya solo cuatro los piraguistas que estaban en ese grupo, en el que solo uno se quedaría fuera del podio.
Al final ése fue el asturiano, que cruzó la línea de meta por detrás de Pimenta, Poulsen y el noruego Vold.