Jaime Dimon, el Nº1 del JP Morgan Chase, dijo recientemente al canal financiero estadounidense CNBC que él podría derrotar a Donald Trump porque, entre otras cualidades -de hecho, es más exitoso que Trump como hombre de negocios, es más millonario y más reconocido por la comunidad de negocios global- afirmó ser más inteligente que el jefe de la Casa Blanca: «Pienso que puedo vencer a Trump porque soy tan duro como él, soy más inteligente que él. Me iría bien. Él puede atacarme todo lo que quiera, no resultaría. Yo respondería de igual a igual”. Inefable, Trump le respondió, atacado en su ego gigante, le respondió destacando su indudable facilidad para los mass-media: «El problema con el banquero Jamie Dimon compitiendo por la presidencia es que él no tiene la aptitud o la inteligencia y es un mal orador y un manojo de nervios. Aparte de eso es maravilloso. Yo he hecho a muchos banqueros y a otros verse mucho más inteligentes de lo que son con mi gran política económica”. Quizás Trump esté despertando a su bestia negra. Pero, por estas horas, hay una noticia mucho menos anecdótica y más trascendente que se originó en el JP Morgan.
Los estrategas del banco JP Morgan Chase han creado un modelo destinado a medir cuándo y con qué gravedad podría llegar la próxima crisis financiera. Pues bien, ese indicador adelantado apunta a que los inversores deberían estar preparados para 2020.

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