¡Fin de la impunidad!La justicia dependienteCon la indiferencia atrásSon las dos armas gemelasDe la horrenda impunidad.IEn el Buen SamaritanoPeor no fue el salteadorSino los dos puritanosQue se creían mejor:Sacerdote y levitaPersonas sin compasión.IIEl Evangelio condenaAl rico del Epulón,Que a Lázaro ningún dedoSe lo puso el ricachón;Pero por su indiferenciaAl infierno fue a dar.IIIEs malo el indiferenteMucho más que el salteador,Su actitud indolenteSu silencio da pavor.Su gran violencia, Señores,Es su insensibilidad.IVNo serán las fechoríasDe los malos de verdadQue lo más grande seríaDijo Martin Luther King‘’El silencio de los buenos’’Su indiferencia sin fin.
