La vulgaridad no da liderazgo político

I.- La decencia en la política1.- La actividad política llevada con altura y respeto se enriquece y eleva a quienes en ella intervienen con objetivos que persiguen cambios sociales. Discutir criterios ideológicos con elegancia prueba decencia en los contendores, a la vez que contribuye a embellecer la polémica. Demuestra vigor en sus alegatos aquel que no cede ante la diatriba que le lanza el rival que solo sabe impugnar sin razonar. Argumentar sin base es propio de quien está huérfano de alegatos convincentes.2.- La política hay que hacerla con gusto, imprimirle gracia. El que la ejerce debe dar demostración de que está en ella para hacerla atractiva, libre de grosería y rudeza; la desnaturaliza aquel que la utiliza para satisfacer sus deseos de dañar y desquitarse de quien cree que lo ha lesionado. La venganza no debe tener espacio en el corazón de los que tienen como motivo para luchar el bienestar colectivo.3.- Solo aquel que está en política barata recurre a palabras sin esencia,…

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Author: Pablo Perez