La quinta parte de los $500.000 millones de déficit primario que el gobierno comprometió ante el FMI suprimir del Presupuesto Nacional 2019 le toca a las provincias. La foto de familia de hoy que comparten el Presidente y 18 gobernadores pretende garantizar a los proveedores externos de un endeudamiento que ya llega al 82% del PBI, la voluntad política de honrar los compromisos para que sigan financiando. Los mandatarios provinciales ponen como condición que se les amplíe la base tributaria, o sea, la exacción a la sociedad que ya aplica al extremo la Casa Rosada, que en los aprestos mete mano por decreto al ejercicio en curso para reasignar partidas. Orienta más hacia el conflicto social, a seguridad, defensa y justicia, y retrotrae en sinceramiento tarifario porque ahora decide volver a subsidiar a las empresas energéticas por el costo de la devaluación, so pretexto de no facturárselo a los usuarios. A la vez ahorra en infraestructura, ciencia y tecnología, jardines de infantes y universidades. Recorta y subejecuta para acomodar los números. Si Cambiemos comulgara con el populismo, podría justificar las medidas adoptadas que sacrifican el presente e hipotecan el futuro con aquella famosa frase de John Maynard Keynes frente a la crisis de los ´30: «En el largo plazo estamos todos muertos».
La foto que hoy se sacan juntos el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, y 18 de los gobernadores de las 24 provincias lleva una tácita dedicatoria a los acreedores de Wall Street y a los auditores externos del Fondo Monetario Internacional, que diría algo así como: “hemos acordado que sea la población la que pague los platos rotos de este país que hemos devaluado, paralizado y vaciado de contenido, y que encima no tendrá otra que votarnos”.

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