El fin de comunicarnos es intercambiar ideas e informaciones, es escuchar y transmitir sentimientos, emociones y conocimientos, para con ello afianzar relaciones, llegar a acuerdos, llevarnos bien y lograr objetivos. Cuando no permitimos que el proceso de comunicación logre estos fines, cualquier método empleado resulta ineficaz y terminan por ser medios infructuosos, entablar una conversación en persona, una llamada por teléfono, un correo electrónico o un whatsapp, siempre que estos no giren en torno a la solución de un conflicto, al entendimiento de una idea o a la comprensión de una información. Cuando nos encontramos en medio de la confusión nos debemos preguntar, cómo estoy aportando a la calidad de esta comunicación. Si el desenlance no se ve cerca, significa que los egos andan sueltos, por lo que es preciso permitirles que se asienten para que aflore la humanidad. ¿Cómo saber si es nuestro orgullo y nuestras…