He estado varias veces en Japón, y he observado la profunda reverencia y el gran amor que tienen los japoneses por sus lugares históricos, los cuales muestran a los visitantes con conocimiento de todos sus detalles históricos y arquitectónicos. Por ejemplo en las escuelas, se imparten módulos especiales dedicados a la difusión del arte y la cultura japonesa. Niños y jóvenes pueden realizar con facilidad la ceremonia del té, una ikebana, o la escritura en papel artesanal de arroz con tinta líquida, todo muy representativo de la cultura nacional, pues Japón no es solamente el gigante racional, tecnológico y moderno que fabrica carros y aparatos para todos los gustos, sino que es también un país que conserva y valora mucho sus tradiciones, arte y cultura. En Kyoto, la Ciudad histórica, se conservan intactos templos milenarios que son parte importante de la tradición cultural del país. Fue fundada en tiempos remotos, manteniéndose como la Capital de Japón hasta 1808,…