Los fundamentos antropológicos del pensamiento utópico se localizan en la esfera de la sociabilidad humana. Pero también los animales exiben características de sociabilidad. La gran diferencia radica en que la sociabilidad del animal es meramente instintiva, en cambio la del hombre posee una base distinta, fundamentada en un doble nivel: un nivel originario indiscutiblemente instintivo (peculiares características biológicas de nuestra especie imponen el factum de la sociabilidad). Pero sobre la base de ese nivel, aparece el otro nivel, a mi juicio asombroso y maravilloso. En ese Segundo nivel (mental, espiritual, cognitivo, afectivo, racional) surgen las características atropológicas más definitorias de la condición humana: la libertad, el sentimiento moral, la inteligencia, el lenguaje. La nota más definitoria del hombre es su libertad metafísica u ontológica. De ahí, que es legítimo afirmar que el hombre es «animal útopico»…