Las principales patronales españolas y los empresarios venían alertando en público del plan presupuestario diseñado por el Gobierno de Pedro Sánchez, que dispara el gasto público pero confía en reducir el déficit público con una subida de impuestos a las empresas. Sin embargo, el presidente de la Confederación España de Directivos y Ejecutivos (CEDE), de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y de la Fundación Bacnaria La Caixa, Isidro Fainé, se ha desmarcado de ese discurso. El banquero avaló ese plan presupuestario e instó a los demás directivos y empresarios a recibirlo con interés.
El banquero describió el plan económico del Ejecuitivo socialista como un completo plan de reformas para fortalecer las estructuras del país y una propuesta a largo plazo, y como un proyecto de cambio con medidas concretas para mejorar el sector productivo y destinado a ahuyentar el posible miedo de que España se contagie de las crisis de Italia, según ha relatado. «Es el momento de que tomen el protagonismo cuestiones como la calidad del sistema educativo, el buen funcionamiento del mercado laboral, la regulación adecuada de la competencia y el diseño adecuado del sistema tributario, y esto se asemeja con el plan económico del Gobierno», ha dicho Fainé durante la apertura del XVII Congreso de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), que se celebra este jueves en Palma de Mallorca.
El empresario catalán hizo estas declaraciones para dar paso a la conferencia inaugural de la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, que por su parte defendió
que «el compromiso con la estabilidad presupuestaria de este Gobierno es firme». Calviño, que ha recordado que el Ejecutivo socialista revisó al alza los objetivos de déficit público nada más llegar a La Moncloa, elevando el tope de este año del 2,3% al 2,7% del PIB y el de 2019 del 1,3% al 1,8% del PIB, ha esgrimido para justificar ese incumplimiento de las metas anteriores que ahora a Bruselas no le preocupan tanto las magnitudes nominales como los ajustes estructurales. En este sentido, la ministra ha garantizado para el próximo ejercicio un «ambicioso» ajuste estructural de 0,4% del PIB, que equivale a unos 5.000 millones de euros, y que, según Calviño, se fundamentará en una reducción del gasto público. Es más, la ministra ha admitido que el peso del gasto público sobre el PIB volverá a bajar.
Calviño, por su parte, sí ha instado a las empresas a tomar medidas para ayudar a mejorar la calidad del empleo, como invertir en formación. «No se trata solo de crecer, sino de hacerlo de manera sostenidad e intrusiva, garantizando que nadie quede atrás», ha dicho la ministra respecto a la evolución de la economía española, celebrando que «este crecimiento se traduce en cifras positivas para el mercado laboral». «La creación de empleo y la reducción del paro avanzarán a tasas dinámicas», ha confiado Calviño, quien ha valorado positivamente la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, que indica que el desempleo ha bajado del 15% por pimera vez en una década. «Hay sombras, como la tasa de temporalidad, sobre todo en el sector turístico, pero España está demostrando una notable capacidad de creación de empleo», ha insistido, llamando a los empresarios a contribuir a la mejora de la calidad del empleo y a la formación del capital humano.