Los autónomos llevamos unos días en el ojo del huracán. Nos han estado apretando y hemos aguantando en un respetuoso silencio, pero con este pisotón, vamos a gritar. La pregunta del millón es: ¿van a subir las bases de cotización el 1 de enero? ¿Y como consecuencia van a pagar los autónomos unos 400 euros más de cuota al año aproximadamente? Como organización, desde ATA, no solo no hemos dado de lado este debate si no que lo hemos liderado. Quiero detallar la situación que los autónomos estamos viviendo. Podríamos decir que esta semana ha sido un sinvivir, un ir y venir de noticias, afirmaciones, correcciones y rectificaciones que sólo han conseguido desconcierto. Ya no sabemos a qué atenernos.
Partamos de un punto, muy importante: aún no hay nada aprobado. Y añadamos que las propuestas que se nos han hecho llegar desde las Secretarías de Estado de Seguridad Social y Empleo no son aceptables. Para nuestra sorpresa lo que el Gobierno propone son subidas de cuotas, sí o sí, según sus propias palabras, porque para acceder a mayores prestaciones es imposible hacerlo sin pagar más. Y menos en estos momentos en los que el Estado no se puede permitir dejar de ingresar. Como si los autónomos fuéramos cajeros automáticos a los que apretando un botón escupen dinero.
En el documento que nos dieron en la reunión del martes se proponen cambios en la tarifa plana que no mejoran la medida: se incluye la obligación de cotizar por conceptos ahora voluntarios como el cese de actividad pero sin potenciar y solucionar las dificultades del acceso a esta prestación y retrasa al 2020 la adecuación de las cuotas a los ingresos reales. De que queden exentos de cuota los que ingresen por debajo del SMI no hay ni una línea.
Eso en las reuniones. Porque en el debate de la Sesión de Control al Gobierno en el Congreso la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, aseguró que no se iban a subir las cuotas. Algo que pone en el acuerdo con Podemos y que nos había asegurado el presidente Sánchez. ¿A qué atenernos entonces? Los autónomos necesitamos certidumbre, seguridad, no que nos aprieten más los zapatos y encima nos dejen sin respiración. ¿O alguien cree que un autónomo que considera a su trabajador parte de su familia no le va a apagar todo lo que pueda, muy por encima del SMI? Pero los costes laborales consecuencia de la subida del SMI y por lo tanto de las bases de cotización serán inasumibles para la mayoría.
Nunca hasta ahora, el SMI había estado por encima de la base mínima. Aquí nace uno de los principales problemas. Al incrementar el SMI de una sola vez en un 22,3%, el SMI estaría en cómputo anual por encima de la base mínima de cotización de autónomos. A partir del 1 enero de 2019 las bases mínimas de todos los regímenes deberían subir en la misma proporción. En el caso de la mínima de autónomos debería al menos alcanzar ese cómputo anual del SMI. Así, y con el incremento previsto del SMI, un autónomo que cotice por la base mínima pasará de 932,70 euros a 1.050, un 12,5% más. En un ejemplo más claro: la cuota mensual que pagamos a la Seguridad Social se elevará de 277,9 a 312,9 euros (420 euros más al año/ 35 euros mensuales). Salvo regulación expresa… pero hay que regular.
A lo que hay que añadir que un millón de autónomos son empleadores y tienen entre uno y dos trabajadores. El incremento de todas las bases mínimas de los grupos de cotización que tiene el Régimen General significa que por cada trabajador un autónomo pagará entre Seguridad Social y salarios 2.800 euros más por empleado en un solo año, mínimo. Por ejemplo, en un imprenta que contrate un diseñador gráfico, licenciado en Bellas Artes, va a tener que pagar el año que viene 4.500 euros más por su trabajador.
Y así estamos, esperando el pisotón. ATA va a estar vigilante sobre las novedades. Recordemos que aún no hay nada firmado. Y no vamos a aceptar nada que no suponga una mejora en la protección social de los autónomos. Ya hemos conseguido preparar un ambiente político propicio a modificar unos presupuestos que nos hacían mucho daño.
Seguimos trabajando.