Dos asuntos no han cesado de causar polémica en Reino Unido en las últimas semanas: las críticas a la primera ministra, Theresa May, por el acuerdo del Brexit, y los informes que aseguran que, sea cual sea el desenlace del proceso, será perjudicial para la economía británica.
El último de ellos, publicado por las universidades London School of Economics y King’s College de Londres, en colaboración con el Instituto de Estudios Fiscales, señala que, incluso si el Brexit se produce con el pacto firmado con Bruselas, la economía de Reino Unido podría menguar un 5,5%. Peor es el escenario del temido «no acuerdo», que la reduciría en un 8,7%. En lo referido al Producto Interior Bruto (PIB), los datos tampoco son buenos: el PIB caería un 1,8% con acuerdo, y un 3,1% si no lo hay.
El impacto del Brexit, sea pactado o no, también se dejaría notar en los bolsillos de los ciudadanos británicos. El ingreso per cápita bajaría más de un 1,5% con el primer escenario, y un 3,5% si no hay acuerdo. «La economía británica será significativamente más pequeña en la próxima década», aseguró Jonathan Porter, uno de los autores del estudio.
Mejor que el «no acuerdo»
No ha sido el único dato negativo para las finanzas británicas que ha recibido May estos días. El otro ha venido de boca del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que insinuó ayer que el pacto de salida consensuado por Londres y Bruselas impediría que el Reino Unido pueda «comerciar con Estados Unidos»: «Creo que tenemos que estudiar seriamente si Reino Unido puede o no puede comerciar, porque ahora mismo, si se lee el acuerdo, quizá no puedan hacerlo con nosotros». La primera ministra le desmintió, asegurando que ambos países «ya están trabajando conjuntamente».
Sin embargo, May, que ayer recorrió Gales e Irlanda del Norte tratando de recabar apoyos para su pacto con Bruselas, temerosa ante la perspectiva de que este no sea aprobado en el Parlamento, podría recibir un «espaldarazo» hoy mismo. Este miércoles, el Banco de Inglaterra concluye en su informe si el impacto económico del acuerdo de Brexit negociado por el Gobierno británico es menos perjudicial para Reino Unido que el temido «no acuerdo».
El Banco de Inglaterra, presidido por Mark Carney, publicará hoy por la tarde un análisis sobre el impacto económico y financiaro del Brexit si Reino Unido consigue abandonar la UE con un acuerdo. La otra opción, que nadie quiere en el país, es la de un «no acuerdo y sin periodo de transición». Según el organismo, la publicación de estas conclusiones se lleva a cabo ahora para que los diputados tengan tiempo de leer los datos con tranquilidad, antes de que el 11 de diciembre se pronuncien en la votación final en Westminster.
Está previsto que el propio Carney comparezca el próximo 4 de diciembre ante la comisión de economía del Parlamento, justo el día que comienza el debate que durará 5 días en la Cámara de los Comunes.
«Tories» ofrecen su voto a la «premier» si esta luego dimite
Parece que para la primera ministra británica, Theresa May, los problemas nunca paran de crecer. Su liderazgo está en juego si el acuerdo de Brexit no pasa el trámite parlamentario del próximo 11 de diciembre. Ahora, además, se sabe que un nutrido grupo de compañeros de partido habrían admitido que apoyarían el pacto al que ha llegado con Bruselas a cambio de que dimita días después de que se consume la ruptura con la Unión Europea, prevista para el próximo 29 de marzo de 2019.
Según el periódico The Times, varios políticos «tories» aceptarían dar su brazo a torcer a cambio de que la primera ministra se hiciese a un lado. Habrían sido los propios aliados de la mandataria, conscientes de la dificultad para ganar los votos necesarios, los que habrían instado a May a apartarse. Su propósito consiste en reducir la presión de la oposición.
Los conservadores pretenderían así suavizar las posturas tanto de los euroescépticos como de los proeuropeos conservadores, consiguiendo que apoyasen el texto y evitando el peor escenario posible, el del no acuerdo.
La medida también persuadiría, según la misma fuente, a los ministros más críticos con el acuerdo, y que siguen presionando a May para que renegocie el pacto por uno más parecido al que tiene la UE con Canadá.
Citando fuentes gubernamentales, el rotativo británico asegura que el problema es «la primera ministra» y no el acuerdo en sí, ya que, según afirman las mismas fuentes, la relación futura «no es todavía vinculante». Sin ella, confirma este grupo de «tories», se podría nombrar a un sucesor que tuviera en su mano organizar de otra forma las cuestiones técnicas de la frontera con Irlanda, y dirigiera el futuro acuerdo comercial hacia un modelo diferente al que quiere enfocarlo May.