Nos llevó a las semifinales de la Copa América después de una gestión seria y profesional en la que no hubo ninguna duda de como se había gastado el dinero de los patrocinadores. Era la primera vez que había luz y taquígrafos en un Desafío español a la Copa América.
Agustín Zulueta siempre ha sido una persona dialogante y abierta. Desde que se subía al palo de aquellos desafortunados Desafíos españoles en San Diego, el donostiarra ya apuntaba maneras de líder. Se le puede criticar muchas cosas, porque los puestos que ha ocupado son criticables, pero él lo encaja bien y no manda a ningún «perro» a morder al mensajero.
Muchas veces fui duro con él, sobre todo antes de la Copa América de 2007, y siempre me invitó a un diálogo distendido. Jamás me reprochó nada y mantuvo la cabeza alta ante las más descabelladas críticas. Mantuvo las formas y el tipo con su estrategia de convencerme de que estaba equivocado.
Agustín convierte en oro todo lo que toca. En España ha tenido muchas oportunidades de sacar proyectos increíble hacia delante y siempre las ha aprovechado. Llegó Iberdrola, gran patrocinador durante algunos años de la vela, y encontró en él a un gran gestor, que a la vez ilusionaba a los regatistas, a los patrocinadores y a los periodistas. Se trata de un líder. El líder que necesita España para cualquier desafío que se ponga en marcha, si es que queremos que triunfe y no hacer el ridículo más espantoso.
Tras la espantada de Iberdrola de la vela, de la que aún no sabemos los motivos objetivos después del gran rendimiento que le dio el Desafío Español tanto en la Copa América como en la MedCup, Agustín fue capaz de coger un circuito, que habían hundido los «Nacho’s» (Postigo y Triay, con la colaboración de Santa Mónica) y volverlo a revivir. Su idea ha sido aplaudida en todos los ámbitos de la vela y en la actualidad, las 52 Súper Series es el circuito de vela más importante y de más calidad del mundo, donde cada año se innovan ideas para que no resulte aburrido y tedioso.
Zulueta es su director general, y cuenta con once de los mejores armadores del mundo, que confían sus dineros a sus ideas y resoluciones. ¿Qué circuito mundial se mantiene sin patrocinadores y con tan solo cinco eventos al año? Ni Russell Coutts en sus mejores tiempos ha logrado manejar la batuta de un circuito así.
Atrás quedan muchos sinsabores, pero también muchos éxitos y realidades, que desde esta tribuna quiero reconocer a un deportista nato, a un gestor genial y a un gran líder.
Agustín, ¡«chapeau»!