A la Real Federación Española de Vela

Y especialmente a su presidenta, a toda su Junta Directiva y a todos los que componen o puedan componer su staff directivo y de gestión (aunque esta brille por su ausencia), les indico estas cuestiones; «quedar bien es lo que menos trabajo cuesta», y «reconocer los méritos de las leyendas siempre es recomendable». Y usted lector, se preguntará, ¿por qué este comentario?

Resulta que en un espacio muy breve de tiempo, se nos han ido dos auténticas «leyendas» de la vela española. Trágicamente se nos fue Santi Monjo, a los 65 años, y por ley de vida Juan Olabarri de la Sota, a los 82. Ambos aparte de unos grandes señores son historia viva de la vela española, de nuestra vela en toda su amplia gama. Ambos fueron olímpicos, Juan, en Tokio 1964 y Santi, en Seúl 1988, en las clases Finn y Soling respectivamente. Juan fue medalla de oro en los Juegos del Mediterráneo disputados en Nápoles en 1963, también en la clase Finn.

Ambos grandes navegantes y armadores de la vela pesada española, o sea de la de crucero. Los míticos «Machichaco» y «Artakop» fueron dos de los barcos donde Juan dejo constancia de su saber náutico en aguas del Canal de La Mancha y del Sur de Inglaterra y también en aguas españolas, como sus participaciones en aquel entonces «mítico y brillante» Sherry donde tuve el honor de comenzar y ser honrado con su amistad.

Santi con nada menos que tres victorias en la Copa del Rey, al mando de sus «Garmin», «Power Plate» y el año pasado como tripulante del «Estrella Damm», fue impulsor de la vela en todas sus variantes, siempre rodeado de su leal grupo, que formaban Roberto Molina, Luis Martínez Doreste, Aleix Gelabert y Ricardo Terrades. Su lealtad y afición a la vela fue tal, que su muerte le sorprendió a bordo de su catamarán de clase A donde casi a diario, se relajaba de sus compromisos profesionales antes de regresar a su hogar.

Y a la Federación Española de Vela, mis quejas más absolutas por esta falta de sensibilidad y de desconocimiento de una realidad tan importante como fue la vida y los logros conseguidos por estas dos «leyendas» de la vela española.

En la página web del Comité Olímpico Internacional (COI), se hace una importante reseña al fallecimiento de Juan Olabarri y también en la del COE, sin embargo en la de la Federación del deporte que amaron y practicaron ni una simple nota, no ya de agradecimiento, sino simplemente informativa.

Espero que Julia Casanueva ni ninguno de sus adláteres, tengan la poca vergüenza y desfachatez de justificar este hecho, excusándose en que si así fuese deberían dar cuenta del fallecimiento de cualquier federado. Pero es que, y con todo mi respeto hacia todo el mundo, en este caso no han fallecido dos anónimos, lo han hecho dos «leyendas».

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Author: Pablo Perez