Imagen empresarial y crecimiento

Si la reputación empresarial, concebida de forma individual, aporta mejoras de competitividad y rentabilidad, abre perspectivas de crecimiento y reduce el riesgo de inversión; de forma análoga, la operación de crear un ambiente positivo en torno al sector empresarial produciría efectos muy favorables para nuestra economía.

De la imagen que la empresa y los empresarios tienen en España se habló con profusión en el último Congreso Nacional de la Empresa Familiar, y una de las principales conclusiones a que se llegó es que la percepción del sector empresarial en nuestro país presenta un importante margen de mejora. La buena noticia es que las organizaciones representativas de la empresa familiar están dispuestas a revertir la situación, en el entendimiento de que una atmósfera favorable a la empresa resolvería muchos de los problemas que en estos momentos atenazan la sostenibilidad del Estado de Bienestar.

No es objeto de este artículo desentrañar las causas que nos han llevado a esta desafección hacia el mundo de la empresa; sí, en cambio, constatar una realidad y proponer algunas ideas que permitan contrarrestar la realidad. A este respecto, dotar de visibilidad a la empresa a lo largo de las diferentes etapas educativas, insistiendo en el papel medular que ha desempeñado en el desarrollo de sociedades libres y prósperas, podría corregir en buena parte este déficit de imagen que constatamos.

Del mismo modo, apostar por un modelo educativo que tome conciencia de las posibilidades que nos traen las nuevas tecnologías y coloque en su centro la noción de creatividad, para hacer entender a los alumnos que las buenas ideas en cualquier campo pueden cristalizar en soluciones útiles para la sociedad, contribuiría también a propiciar ese cambio de actitud hacia la empresa. Todo ello pasa, entre otras medidas, por formar al profesorado en estas materias y dotarles de herramientas y recursos para llevar a cabo su labor docente en este ámbito. Pero también por volver la vista en la escuela hacia los valores.

Se debe dotar de visibilidad a la empresa a lo largo de las diferentes etapas educativas

El sistema educativo, y desde estadios bien tempranos, debe enseñar a nuestros jóvenes que en la centralidad del trabajo y de las cosas bien hechas existe una vía muy importante de realización personal. Y que esforzarse cada día, dotarse de conocimientos, crecer en habilidades y competencias y asumir retos constituye su mejor apuesta de futuro.

En este contexto, las empresas y los empresarios también debemos hacer nuestros deberes. Frente a la invisibilidad o distorsión de nuestra imagen que nos ha deparado hasta hoy mismo el sistema educativo, y la representación tantas veces banal que se proyecta de las empresas, debemos tomar la iniciativa para expresar nuestra visión acerca de las cosas que pasan con una orientación constructiva. Y a cada oportunidad que se nos brinde, a cuantos foros acudamos, insistir en la auténtica naturaleza de nuestros proyectos y en los valores que les son consustanciales: creatividad, riesgo, esfuerzo, innovación, empleo, aportación a la sostenibilidad del Estado de Bienestar.

Probablemente, para transmitir estos valores no haya nada mejor como incrementar nuestra trasparencia y permeabilidad con las comunidades en las que nuestras empresas se hallan insertas, promoviendo la apertura de nuestras instalaciones, haciendo partícipes a las familias de actividades impulsadas desde nuestras propias organizaciones, y asumiendo, desde el staff directivo, una nueva actitud mucho más proactiva respecto de la comunicación de la que, por lo general, hemos tenido. Las tecnologías de la información ponen hoy en nuestras manos potentes canales para entrar en contacto directo con los públicos y construir un relato mucho más emocional sobre nuestra misión.

Hacer entender a la sociedad en su conjunto que detrás de cada proyecto empresarial hay una historia de superación y de esperanza, un anhelo por mejorar las cosas que nos han sido dadas y revertir los logros a la sociedad, supondrá sentar las bases para la construcción de una imagen más seductora de la empresa, capaz de despertar más vocaciones emprendedoras y, con ello, hacer posible una sociedad más libre y próspera.

Alberto Zoilo Álvarez es presidente de la Asociación de la Empresa Familiar de Madrid (ADEFAM)

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Author: Pablo Perez