El supervisor bursátil español ha decidido dar un paso atrás en el nivel de transparencia sobre posiciones cortas y bajar al nivel del resto de la Unión Europea para evitar perjudicar a las empresas cotizadas españolas respecto a sus competidores europeos. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) dejará de publicar la cifra agregada de posiciones cortas, que incluye todas las posiciones superiores al 0,2% del capital de una compañía que tenga un inversor, y solo dará a conocer aquellas superiores al 0,5%, como hacen los supervisores del resto de países comunitarios.
Las posiciones cortas son una práctica por la que un inversor, normalmente grandes fondos, pide prestadas acciones a un tercero y las vende a otros confiando en que su precio bajará. Finalizado ese periodo, y si su pronóstico se ha cumplido, el fondo recomprará esas títulos a un precio mucho menor para devolvérselo a su dueño, embolsándose la diferencia.
El reglamento europeo sobre estas posiciones obliga a estos inversores a comunicar al supervisor bursátil de cada país aquellas posiciones que superen el 0,2% del capital de la compañía, y el supervisor publicará, con la identidad del inversor, solo aquellas que superen el 0,5%. Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre en el resto de Europa, la CNMV decidió en 2012 ir más allá y publicar las posiciones agregadas, sumando a aquellas superiores al 0,5% también aquellas superiores al 0,2%, aunque estas últimas sin nombre, dando el agregado total.
Esto, en la práctica, hace parecer que las compañías europeas tienen menos posiciones cortas que las españolas, cuando no tiene por que ser así. Por ejemplo, puede parecer que una empresa española tiene más posiciones cortas que una francesa comparable, y que por tanto los inversores apuestan más por vender en el caso español que en el francés, no siendo así, lo que puede ser contraproducente para la cotización de las compañías españolas.
El organismo presidido por Sebastián Albella ha tratado de que la Comisión Europea, durante el proceso de revisión de ese reglamento, adopte la postura española, pero esta no ha calado y Bruselas y el resto de Estados miembros siguen defendiendo el límite del 0,5%. Ante esa situación, la CNMV ha decidido dar marcha atrás y este mismo mes dejará de publicar esa información que venía lanzando al mercado cada 15 días. Fuentes del supervisor español explican que si bien no hay evidencia empírica de que esto perjudicase en la cotizacióna las compañías españolas, crecaba una distorsión yu una asimetría respecto a lo que se publica en el resto de Europa.
«No se hace con la vocación de ser menos transparentes, siempre hemos defendido ese nivel de transparencia, pero para todos los países o para ninguno», aclaran en la CNMV, que detallan además que esa distorsión afectaba sobre todo a empresas de pequeña y mediana capitalización, pues es más fácil tomar posiciones cortas sobre estas, ya que tienen una capitalización menor, que sobre las grandes cotizadas.
La CNMV clara en todo caso que este cambio tenga que ver con lo sucedido en valores como los del Popular y Liberbank en 2017 y más recientemente en DIA. Es más, fuentes del organismo niegan que su actuación se deba a nua queja general de las cotizadas españolas, sino que la revisión de esa política ha partido de la propia CNMV. Lo que sí se admite es que tanto en los supervisores, tanto el nacional como en la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés), la visión negativa que durante los peores años de la crisis se tuvo de las posiciones cortas se ha ido normalizando y ya están tan demonizadas, pues se considera que además de aportar liquidez al mercado pueden señalar de forma temprana al resto del mercado debilidades en empresas que de otra forma no aflorarían.