Hoy más que nunca, la gente busca desesperadamente encontrar la
paz interior, todo mundo pide, aclama y reclama vivir en paz. En un mundo
donde el cambio es constante, la prisa un modelo de acción habitual, el ruido una constante que
agobia todo lo que existe, donde la mayor preocupación es cómo me veo y no como me siento, donde
aparentar es la base de la satisfacción para una gran mayoría, y donde lo esencial, es el tener y no
el ser, aquello que la gente más necesita y reclama, la paz interior, se convierte en una
quimera. «Camina plácido entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que
se puede encontrar en el silencio,» reza el poema que, sabiamente destaca la importancia de buscar
en el mundo del silencio la tranquilidad, serenidad y armonía, imprescindibles para lograr esa paz
que tanto anhelamos. Continuamente recibo preguntas de las personas con
las cuales interactúo en el trajinar de cada día, sobre la…