A diario pensamos, analizamos, reflexionamos y hasta tomamos decisiones en base a lo que anteriormente hemos planteado como colofón de entrada del presente escrito; sin embargo, casi nunca nos detenemos a pensar, de si en verdad estamos tomando las decisiones correctas cuando decidimos pensar con calidad. Es innegable, que el ser humano está plagado de mezquindades, de impurezas mentales, de miserias humanas, las cuales, muy poco nos atrevemos a reconocer que viven en nuestro interior, batallando en contra de aquellas buenas intenciones que también solemos poseer y que muchas veces no explotamos a lo mejor porque no nos dan la oportunidad, o porque sencillamente, el caparazón que cubre la parte egoísta que tenemos es tan gruesa, que hasta nos olvidamos de que también somos seres en cuyas interioridades también existen cosas buenas que podemos dar para beneficio de otros, que no necesariamente tiene que ser en el aspecto material. Que pena me dan…