Los por ahora 12 escaños que Vox ha ganado en las elecciones andaluzas de este domingo suponen un éxito para la formación de derecha radical liderada por Santiago Abascal, que nació en 2013 y que por primera vez entra en un parlamento regional. Su resultado se enmarca en un contexto global de victorias de candidatos y formaciones de una nueva derecha que todavía es difícil de definir, pero que comparte algunos rasgos comunes: críticas a las políticas migratorias, cuestionamiento de la Unión Europea para los partidos de los Estados miembro, y un nacionalismo firme.
La candidata del partido de extrema derecha francés Rassemblement National, Marine Le Pen,
logró pasar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se celebraron en 2017 en Francia. Aunque finalmente el candidato de En Marcha, Emmanuel Macron, logró vencer en los comicios, la formación goza de buena salud. En Italia, el líder de la Liga, Matteo Salvini, obtuvo un buen resultado en las elecciones de hace unos meses y fue nombrado vicepresidente y ministro del Interior, cargo donde ha llevado a cabo una política restrictiva en cuestiones migratorias y desafiante frente a Bruselas. Aunque el primer ministro italiano es Sergio Conte, el protagonismo que Salvini ha adquirido durante los últimos meses le ha permitido situarse como verdadero rostro internacional del Gobierno italiano, por no hablar de la altísima intención de voto que se ha granjeado su partido.
En Austria, otro país que se situó en la primera línea de la crisis de los refugiados de 2015, cuando miles de personas llegaron a través de Grecia a distintos países europeos huyendo de la guerra en Siria, el joven Sebastian Kurz, candidato que renovó la derecha tradicional del país, logró ser elegido canciller. Desde hace años, otro miembro de este movimiento de derecha que parece extenderse a varios países, Víktor Orban, está a los mandos de Hungría. Por no hablar de Andrzej Duda, el presidente de Polonia.
El auge de la derecha radical no solo se ha producido en la Unión Europea. En Estados Unidos, la victoria de Donald Trum
p, que, con sus modos y declaraciones polémicas, parecía poco probable que lograse llegar a la Casa Blanca, consiguió ganar la presidencia de Estados Unidos frente a la candidata demócrata, Hillary Clinton. La reciente victoria del candidato de extrema derecha en Brasil, Jair Bolsonaro, ha sido otro empujón para lo que parece una tendencia global de auge de una ideología que desafía los postulados de la socialdemocracia y la izquierda.