Santa Claus en la White House

Para Donald Trump parece que no hay mejor manera de celebrar las Navidades que trolear a una niña de siete años sobre la existencia de Santa Claus. Y quejarse de estar «todo solo» en una Casa Blanca en la que tras dos años delirantes ya no existe ni rastro de supervisión adulta sobre un presidente empeñado en redefinir (a peor) lo que es aceptable e inaceptable en la política de EE.UU.

Aunque parezca difícil de creer, dentro de la espiral de sobreactuación durante sus dos primeros años de mandato, todavía no hemos visto nada en comparación con lo que puede llegar a ocurrir a lo largo del 2019. Sobre todo, con un presidente que solamente cree en sí mismo y está perdiendo tanto el control de la situación como el sentido de la realidad.

Durante el primer trimestre, el fiscal especial Mueller presentará su informe sobre la campaña presidencial de Trump en 2016, con bastantes indicios de conclusiones más bien devastadoras. Además, los fiscales federales del Distrito Sur de Nueva York y el fiscal general estatal van a seguir con sus propias pesquisas sobre las presuntas actividades criminales de Donald, su familia y sus organizaciones.

Aunque ahí no acabarán los problemas. Al haber perdido en noviembre la mayoría republicana en la Cámara Baja, los demócratas van a tener pista libre para poner luz y taquígrafos en cuestiones hasta ahora ignoradas en el Capitolio como las corruptelas de la toma de posesión, los conflictos de intereses del gabinete o los abusos perpetrados contra menores en la frontera sur.

En 2019, el impacto de la guerra comercial iniciada por Trump será imposible de ignorar en sectores considerados básicos para Make America Great Again como la agricultura o la automoción. Mientras tanto, la bolsa seguirá en retroceso, al igual que la confianza de los consumidores tan decisiva para la economía americana. Y también serán mucho más evidentes los fiascos internacionales del trumpismo.

Ante este panorama, en Washington se especula a destajo. Desde un impeachment inevitable hasta una dimisión por sorpresa pasando por elucubraciones sobre cómo sería la vida con el presidente Mike Pence.

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Author: Pablo Perez