El atractivo de Madrid frente a Cataluña no solo afecta a las empresas que deciden trasladar su sede, sino también a los trabajadores que se van. Casi uno de cada cuatro trabajadores que se marcharon en 2016 de Cataluña decidieron irse a Madrid: en números absolutos 3.282 de los 13.555 asalariados que abandonaron Cataluña entre 2016 y 2017 acabaron en Madrid, un 24%. Este dato, habitual en los últimos años, muestra la pujanza económica de esta última comunidad frente a Cataluña.
Curiosamente, al observar el dato por provincias, entre Barcelona y Madrid el saldo es positivo para la primera por escasos ocho empleados: 2.699 asalariados se fueron de Madrid y Barcelona frente a los 2.691 que hicieron la ruta inversa. Desde 2009, último año en el que el flujo de entradas y salidas entre Madrid y Cataluña fue beneficioso para esta en 567 empleados, Madrid ha atraído más trabajadores.
Al ser de 2016, los datos no reflejan el impacto del 1-O sobre la movilidad de asalariados. En todo caso, ambas comunidades forman parte del selecto club de cinco regiones que atraen más trabajadores de los que pierden: en 2016 solo Madrid –con un saldo positivo de 17.427 empleados–, Cataluña –5.410–, Baleares –3.843–, Canarias –1.212–y Murcia –331–. Navarra y País Vasco, al tener regímenes forales, no están en esta estadística que elabora la Agencia Tributaria a partir de los datos declarados en IRPF, que hasta que no se presenten los de 2018 el año que viene, no sabrá la comparativa frente a 2017.
Andalucía, con 9.386 trabajadores menos de saldo, seguida de Castilla-La Mancha (4.785 menos) y Castilla y León (-4.726) fueron las que más trabajadores perdieron. Porcentualmente frente al total de asalariados que tienen, no obstante, las comunidades más damnificadas por la salida de trabajadores son La Rioja –en 2016 perdió el 0,97% de sus asalariados entre entradas y salidas–, Extremadura –un 0,82% menos–, Castilla-La Mancha (un -0,68%–, Castilla y León –un 0,56%– y Andalucía –un -0,33%–. Bajo este prisma, las más beneficiadas son Baleares (un 0,86% más), Madrid (un 0,68%) y Cataluña (0,18%), en este orden.
De unas regiones a otras
De esta forma, los flujos positivos son los que van de Andalucía o comunidades de interior a Madrid, a las islas y a Murcia, es decir, a las regiones con mayor músculo económico y las que tienen un peso preponderante del turismo y servicios.
En general, la movilidad ha aumentado un 11,1% frente al año pasado, ya que se trasladaron 142.472 trabajadores entre unas regiones y otras, frente a los 128.237 del año pasado.