La toma de posesión del presidente Nicolás Maduro para un segundo mandato acaba de dar comienzo. Lo hace en un escenario de absoluta soledad dentro del panorama internacional. La investidura se está llevando a cabo en la sede del Tribunal Superior de Justicia y no en la Asamblea Nacional, que está en manos de la oposición.
En este contexto, la oposición y sus aliados internacionales han propuesto a Maduro que ceda el poder a un Gobierno de transición que guíe al país hacia unas elecciones «creíbles». Con ello, aspiran no solo a resolver la crisis política, sino a aliviar la situación humanitaria de los venezolanos.
Asimismo, la mayoría de sus vecinos regionales, incluido Estados Unidos, han avisado de que emprenderán una ofensiva diplomática contra la cúpula ‘chavista’ para forzar la celebración de unas elecciones democráticas.
#EnVivo 📹 | Juramento como Presidente Constitucional para el periodo 2019–2025, en compañía del pueblo venezolano y las delegaciones de Alto Nivel, de los pueblos y gobiernos del mundo.https://t.co/WGXZNIABXL— Nicolás Maduro (@NicolasMaduro)
10 de enero de 2019El 10 de enero es el día fijado en la Constitución venezolana para dar comienzo al periodo presidencial. Normalmente, el ascenso al Palacio de Miraflores se escenifica con una ceremonia celebrada en la Asamblea Nacional ante una nutrida representación internacional. Algo muy distinto hoy
El ‘quid’ de la cuestión son las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo. Según resultados oficiales, Maduro ganó con un 67 por ciento –más de seis millones de votos–, el peor dato del gobernante PSUV desde la llegada al poder de Hugo Chávez, hace ahora dos décadas, teniendo en cuenta el crecimiento del censo electoral en Venezuela.
Maduro está aislado. En el ámbito regional, asisten los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega; Cuba, Miguel Díaz-Canel; Bolivia, Evo Morales; y El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, el eje bolivariano, que se ha desintegrado por el cambio de signo político de América Latina.
Agradezco a mis hermanos @sanchezceren, @evoespueblo y @DiazCanelB, por su visita y respaldo en nombre de los países del ALBA al pueblo de Venezuela. Ratificamos nuestro impostergable compromiso por hacer realidad el sueño de unidad de la Patria Grande. pic.twitter.com/Y6vTLsPxDV— Nicolás Maduro (@NicolasMaduro)
10 de enero de 2019
Trece de los catorce países que forman el Grupo de Lima,
creado ‘ex profeso’ para buscar una solución a la crisis en Venezuela, ya han anunciado que no asistirán. Se trata de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía.
México, el otro integrante del Grupo de Lima, ha enviado al encargado de negocios de su Embajada en Caracas, marcando distancias, aunque sin romper lazos, con Nicolás Maduro, que sí fue a la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, celebrada el 1 de diciembre en Ciudad de México, donde fue recibido a gritos de «dictador».