Nada más terminar su partido ante Lucas Pouille, Novak Djokovic atendió a Jim Courier a pie de pista. El serbio se mostró feliz por volver a jugar una final en Melbourne, y también de que Rafa Nadal sea su rival. El número uno vaticina una preciosa final que nadie debería perderse: «Creo que hay que sacar entradas. Este año con el super tie-break no creo que estemos cinco horas como en 2012. Estos partidos con Rafa son únicos. Espero ganar».
Djokovic aseguró también que en los momentos más duros de su lesión en el codo siempre confió en regresar al nivel en el que se encuentra ahora: «Hace doce meses, seamos sinceros, era poco probable volver a una final de Grand Slam. Pero siempre hay una parte de mí que cree que puedo jugar a este nivel. Siempre he confiado en mis cualidades como jugador, aunque las cosas no salieran».
Por último, bromeó sobre lo que le había dicho su hijo antes de enfrentarse a Pouille: «Está en la guardería, así que no habrá visto el partido. He hablado con él antes. Me deseó suerte y me dijo que me asegurase de ganar el partido. Es una bendición para mí. Ahora tenemos un par de angelitos».