La revista «Foreign Policy» ha publicado la lista de los diez conflictos a tener en cuenta en 2019. El último de esos frentes abiertos, pero no precisamente el menos doloroso, es Venezuela. Quizá lo más interesante del análisis firmado por Robert Malley, presidente del International Crisis Group, sea su contexto dentro del actual colapso del orden mundial generado a partir de 1945. Según Malley, en un mundo cada vez con menos reglas y más unilateralismo, las dictaduras compiten por ver hasta dónde pueden imponerse.
En la era de los «hombres fuertes», la impunidad de los regímenes autoritarios parece estar en alza. Venezuela habría sido en este sentido un ejemplo de manual. Con las mayores reservas petroleras del mundo, el país debería provocar envidia entre sus vecinos. Sin embargo, el desastre agravado por el régimen de Maduro hace temer una implosión social con graves consecuencias regionales. Más de tres millones de venezolanos ya han huido del país, cifra que según las estimaciones de Naciones Unidos podría superar los cinco millones para finales del 2019.
Después de presidir sobre la ruina económica del «petroestado» venezolano, el régimen de Maduro bañado en un mar de mentiras oficiales y corrupción no asume sus responsabilidades y deniega la ayuda humanitaria desesperadamente requerida. Su única efectividad probada ha sido a la hora de desmantelar las instituciones políticas de su país, amordazar a la oposición y perpetrar un pucherazo electoral para asegurar un segundo mandato al pródigo sucesor de Chávez.
A la vista de las multitudinarias marchas registradas en el 61 aniversario del derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, el 2019 puede ser un buen año para Venezuela. Por primera vez, resulta evidente que el régimen ha perdido respaldo entre los militares y las clases más populares. En busca de una solución interna y con un creciente respaldo internacional, la oposición liderada por Guaidó se presenta con fuerza y unidad renovadas. Es verdad que Maduro es un nocivo superviviente pero las cosas empiezan a no pintar bien para su impunidad.