La Eurozona vuelve a sembrar de advertencias las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha publicado sus última revisión de enero en la que rebaja en tres décimas el crecimiento del área al 1,6%. La institución salva a España de esta revisión a la baja, al mantener en el 2,2% sus pronósticos de avance del PIB este año, y en el 1,9% el próximo. Como fuere, ello supone una y tres décimas menos de lo que prevé el Gobierno.
La gran damnificada en las previsiones del FMI es Alemania, a la que recorta seis décimas su crecimiento previsto en 2019 hasta el 1,3%. La menor producción de automóviles por los nuevos niveles requeridos de emisiones de dióxido, unido a la «débil» producción industrial, exportaciones y consumo, explican este dato. Pero las otras potencias de la Eurozona no son ajenas a esto: a Francia le baja una décima al 1,5% debido al «impacto negativo de las protestas callejeras y en la industria».
El Gobierno populista italiano, ante el que recelan los mercados, consigue también un recorte de cuatro décimas hasta el 0,6% este año por los «elevados» costes de financiación de la deuda soberana.
Desafíos como el «precipicio» del Brexit, en palabras de la directora de investigación del FMI, Gita Gopinath, o el «apagón» del Gobierno americano ante las restricciones presupuestarias o la propia guerra comercial, se mantienen de telón de fondo, pero no recogen un sonoro impacto en el documento. El FMI no cambia la previsión ni de Reino Unido (1,5% y 1,6% en 2019 y 2020) ni de Estados Unidos (2,5% y 1,8%) ni de China (6,2% ambos años).
Donde sí impacta con fuerza la revisión a la baja del precio del petróleo es en Arabia Saudí, a la que reduce en seis décimas su avance del PIB este año hasta el 1,8%. Del lado de los emergentes, el FMI espera una cierta recuperación el Iberoamérica, con Brasil y Argentina en avanzadilla, pero recorta cuatro y cinco décimas el crecimiento para 2019 y 2010 de México, al 2,1% y el 2,2% por la contracción de la inversión