El taxi rechaza la propuesta de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid y continuará la huelga en la ciudad. El gran punto que rechaza el sector es la precontratación espacial que incluye el texto para las VTC, es decir, la distancia que debe separar al cliente del vehículo cuando el primero lo contrata, de entre 500 y 300 metros según el tamaño del municipio –de más metros para las grandes ciudades y de menos para las localidades más pequeñas–. El sector manifiesta que esperarán a que la comunidad les haga otra oferta: de lo contrario, continuarán los paros.
Así lo describen fuentes conocedoras de la reunión, que señalan que como no ha habido acuerdo entre federaciones de taxistas, el preacuerdo ni siquiera se llegó a votar y contó con el rechazo automático. Desde el sector esgrimen que esta fórmula de distancia espacial es «ineficaz» ya que en algunas capitales europeas se han descubierto fraudes de software para trucar la distancia y así saltarse la prohibición. Es el caso de los programas «greyball» utilizados por Uber en capitales europeas como Londres, que cuentan con este tipo de regulación.
El taxi prefiere que el límite a los VTC sea temporal, para que el cliente deba reservar el vehículo con entre 15 y 60 minutos de antelación –al igual que con las franjas espaciales, con más tiempo en las grandes ciudades y con menos en el resto–. Arguyen que la definición de precontratación es temporal, no espacial.
Junto a ello, el preacuerdo entre el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad, al que ha tenido acceso ABC, también recoge que los VTC no puedan estar estacionados a menos de cien metros de aeropuertos, estaciones de ferrocarril, de autobuses, intercambiadores de transporte, hoteles, centros comerciales, lugares donde se estén celebrando eventos de afluencia masiva de personas y paradas de taxi.
De esta forma, las negociaciones quedan rotas hasta nueva orden, después de que los taxistas se hayan reunido con representantes de la Comunidad de Madrid y con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.