La relación entre el sector del taxi y el de los vehículos de turismo con conductor (VTC) nunca ha sido fácil, especialmente tras la aparición de fenómenos como Uber y Cabify. Esta semana las diferencias entre ambos actores han quedado abiertas en canal , afectando al día a día de las dos principales ciudades españolas: Madrid y Barcelona. En la capital catalana, tras cinco jornadas de huelga, los taxistas volvieron a circular después del acuerdo alcanzado el pasado miércoles entre Generalitat y asociaciones del sector, por el que se establecía una «precontratación temporal» de quince minutos a una hora. Además de la prohibición de mostrar en sus aplicaciones la geolocalización de sus vehículos. Todo ello, será aprobado en un decreto ley el próximo martes. En cambio, las VTC han venido protagonizando manifestaciones en el centro de la ciudad Condal contra este acuerdo.
Sin embargo, el conflicto sigue abierto en Madrid a pesar del preacuerdo alcanzado entre la Comunidad y el Ayuntamiento de la capital de España. En el caso de la Villa y Corte, ambas administraciones se han reunido en la tarde del viernes con las asociaciones de taxistas para presentarles una nueva propuesta de regulación por el que se establece un prerrequisito de «contratación espacial». Es decir, se propone regular la distancia entre el cliente y el VTC a la hora de contratar el servicio estableciéndose una distancia de 500 metros para las grandes ciudades de la Comunidad (Madrid capital, por ejemplo) y de 300 metros para el resto de municipios. Esta propuesta ha recibido la negativa de las asociaciones de taxistas, por lo que la huelga sigue: