Las reacciones a los últimos anuncios económicos del gobierno de Nicolás Maduro se han centrado en el aumento de salario principalmente, su relación con el petro y las crecientes dudas sobre la criptomoneda; sin embargo, hay otra variable económica que ha dejado pensando a muchos: ¿Sabe usted qué es el encaje legal y qué consecuencias tiene su aumento?
En enero nuevamente el Banco Central de Venezuela aumentó el encaje legal marginal pasándolo de 50% a 60% sobre el crecimiento semanal en depósitos, esto quiere decir que 60% del crecimiento en recursos de los bancos irá a la cuenta de encaje del BCV cada lunes.
A su vez, creó un nuevo encaje especial adicional que suma al ya existente de 100% sobre el incremento de los depósitos con base al 31 de agosto (que se derogó a partir del 22 de enero). Este nuevo encaje especial fijo se aplicaba sobre la base del saldo con el cual hayan cerrado los bancos en encaje especial en diciembre. Por ejemplo, si un banco X cerró el año pasado con 5.000 millones en encaje especial, ahora deberá mantener 50% de dicho encaje como un saldo fijo, es decir, 2.500 millones quedarían inmovilizados y no retornan al banco.
Ante la pregunta qué es el encaje legal, es importante conocer que se trata de un instrumento de política monetaria que permite básicamente incentivar o frenar el crédito. En este caso, un aumento de 10 puntos porcentuales, va a disminuir de forma importante la velocidad de expansión del crédito durante el mes de enero y durante el primer trimestre, tomando en cuenta que son meses muy lentos en la actividad económica del país y que además ahora la banca se encuentra con una posición de gestión muy complicada, ya que la liquidez está creciendo mucho más lento y ahora solo 40% de ese crecimiento en los agregados monetarios la podrá utilizar para poder crecer.
Cómo afecta el encaje legal a las TDC
La banca se encuentra en dificultades para poder elevar los límites de financiamiento en tarjetas de crédito como lo exige la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario. El aumento en el coeficiente del encaje legal y marginal y llevara este a 60%, se han convertido en un obstáculo.
Independientemente del monto que establezca Sudeban, a los bancos no les resulta fácil incrementar los topes al consumo a través de tarjetas de crédito, por cuanto tienen que sopesar a quien otorgar la porción que queda después de congelar parte de los depósitos del público en el Banco Central de Venezuela.
Las tarjetas de crédito tienen tasas de interés reguladas en 29% anual, por lo que resulta un financiamiento barato en un entorno hiperinflacionario, que en 2018 se ubicó en 1.698.488,2%, de acuerdo con la medición de la Asamblea Nacional.
Los analistas recomiendan endeudarse en bolívares porque cualquiera que sea el monto queda diluido ante el desmesurado avance de los precios de bienes y servicios. Para los consumidores es una buena opción si el límite del plástico no se ha quedado tan rezagado en comparación con los precios, pero para la banca es un segmento al que no puede cobrársele comisiones, una de las vías que el sistema bancario ha encontrado para poder mantener sus operaciones en una economía contractiva y plagada de regulaciones.
Llevar a todos los tarjetahabientes a un límite mínimo, como lo requiere la Sudeban, supone otorgar parte de la reducida torta del crédito a un sector al que no se le pide garantías y los plazos de pago son más largos (36 meses).
Estos préstamos exponen a la banca, por lo que las entidades prefieren colocar los recursos que queden después del encaje en otros sectores de la cartera de créditos. La prueba está en que hay tarjetas que tienen montos máximos en BsS 300, BsS 500 y BsS 1.500, según quejas de usuarios en redes sociales.
Fuente: Banca y Negocios