Tú me sedujiste,Iglesia santa,como cualquier mujer,y yo me deje seducir con tus encantos,como cualquier hombre.Me llevaste a tu desierto, a tus retiros,cautivaste mis oídos,con suaves palabras,atrapaste mi corazón.Y me fui detrás de ti.El tiempo no ha borradomi amor de juventudy soy feliz,tu conmigo y yo contigo,y seremos felices por siempreeternamente.Mons. Ramón B. De La Rosa y Carpio