Merkel y Macrón escenifican en Aquisgrán la reafirmación de Europa

En medio del sainete en que se ha convertido el Brexit y a las puertas de unas elecciones que darán fuerza en el Parlamento europeo a todo un catálogo de partidos euroexcépticos, Merkel y Macron han querido hacer al mundo un gesto de autoafirmación europea y renovar solemnemente los votos que en enero de 1963 hicieron el canciller Konrad Adenauer y el presidente francés Charles De Gaulle, con la firma del Tratado del Elíseo. El inédito nivel de amistad que adquirieron con él las relaciones bilaterales franco-alemanas dejaba definitivamente atrás las diferencias que llegaron a su punto máximo en la II Guerra Mundial y esa complicidad ha seguido evolucionando hasta el punto de celebrar los gobiernos de ambos países dos consejos de ministros conjuntos al año, escenificando que asumen el destino conjunto que lleva más de medio siglo sirviendo de base a la cooperación europea y garantizando la paz en el continente. Cuando Merkel y Macron vuelvan hoy a firmar el tratado en Aquisgrán, capital de Carlmagno y del primer proyecto que englobaba en convivencia pacífica a los pueblos europeos, estarán reafirmando su intención de seguir trabajando en la integración y en la construcción progresiva de la unión.

El nuevo documento recibirá el nombre de Tratado de Aquisgrán, aunque la prensa alemana se refiere a él como el «Tratado del Elíseo 2.0». «Trabajamos en Europa, queremos dar un nuevo impulso a la unidad europea», ha justificado la canciller alemana, «basándonos en los vínculos de amistad que no podía darse entonces para nada por hecha y que han servido para unir a dos países que durante siglos habían estado entre sí en guerra».

«El mundo ha cambiado», ha constatado Merkel antes de partir hacia Aquisgrán, «y necesitamos un nuevo tratado que consolide aquellos fundamentos» y que será complementado por una lista de proyectos comunes destinados a mostrar que Alemania y Francia «seguimos impulsando Europa conjuntamente».

En lo medular, el Tratado de Aquisgrán contempla ampliar los programas de intercambio para ciudadanos de ambos países, profundizar la cooperación en materia de política exterior, europea y de seguridad, e incrementar la integración económica, incluyendo una política ambiental coordinada. El documento responde a una resolución conjunta en la que el Bundestag alemán y la Asamblea Nacional francesa han instado a una cooperación más estrecha y que enumera varios ejemplos. Desde la creación de centros conjuntos de formación profesional, hasta la fundación de un centro franco-germano dedicado a la inteligencia artificial. Además, será intensificado el intercambio entre ambos parlamentos. Igualmente se pretende fomentar el aprendizaje del francés en Alemania y del alemán en Francia.

Cooperación germano-francesa
Alemania es el principal socio comercial de Francia y el Tratado de Aquisgrán apunta a generar un área económica franco-germana en el que serán reducidas las trabas burocráticas. Ya en 2011, el entonces presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller Angela Merkel acordaron un impuesto corporativo unitario en ambos países. Ahora, el nuevo tratado aborda en profundidad la cooperación germano-francesa en materia de defensa y combate al terrorismo. Desde 1989 existe una brigada policial franco-alemana, una cooperación que será ampliada al plano militar. Ambos países comprometen su apoyo recíproco en caso de que uno de los dos sea blanco de un ataque armado y ambos se proponen también desarrollar conjuntamente reglas para la exportación de armamento.

El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, desea que el nuevo tratado se conviertaen un emblema contra el nacionalismo y represente una gran oportunidad para ambos países. «En un momento en el que los populistas hablan otra vez del egoísmo nacional, también nosotros nos unimos con un claro compromiso: una cooperación más estrecha funciona no a expensas de nuestra soberanía, sino que nos hace más fuertes», ha dicho, añadiendo que «se trata de defender una Europa fuerte y empoderada, un mundo pacífico y un orden basado en reglas».

«El objetivo es la convergencia entre Francia y Alemania. Los dos países buscan con esta firma, que tendrá lugar en la sala de coronación del Ayuntamiento de la ciudad alemana de Aquisgrán, profundizar sus compromisos en favor de la seguridad y de la prosperidad de sus ciudadanos, en el marco de una Europa más soberana, unida y democrática», ha comunicado la presidencia francesa, aunque no es ningún secreto que el Elíseo hubiese deseado un nivel de compromiso mayor que el que aparece en el texto, pero la presencia en el parlamento alemán del partido antieuropeo Alternativa para Alemania (AfD) ha aconsejado prudencia a la gran coalición en la que la conservadora Merkel gobierna con los socialdemócratas del SPD. Para la líder de Reagrupación Nacional, antiguo Frente Nacional francés, el nuevo tratado «debilita a Francia», mientras que miembros de AfD se han manifestado el pasado fin de semana en Dresde para protestar contra un tratado del espectro izquierdista.

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Author: Pablo Perez