Ni idea

Jack Valenti (1921-2007) aparece agachado en un lado de una de las fotografías más dramáticas en la historia de Estados Unidos: Lyndon B. Johnson tomando posesión a bordo del Air Force One tras el asesinato de Kennedy en Dallas. La envidiable carrera profesional de Valenti abarcó la industria publicitaria de Madison Avenue, la Casa Blanca y Hollywood. Y, desde su privilegiada experiencia, le gustaba decir que en todos esos sitios nadie tenía ni puñetera idea.

Cuando se acerca la hora de la verdad para el plan negociado por Theresa May para un Brexit consensuado con Bruselas, en Westminster también parece contagiado del axioma de Valenti. En realidad, nadie sabe qué hacer para salir de la penosa trampa planteada por el nacional-populismo y que ha terminado por monopolizar la propia identidad nacional de un país como Gran Bretaña.

Finalmente, la Cámara de los Comunes tendrá la opción de pronunciarse sobre el acuerdo en una votación cancelada en diciembre porque la primera ministra carecía de un respaldo suficiente para su plan. El gran problema es que la contabilidad parlamentaria no parece que haya cambiado sustancialmente durante la tregua navideña. Si acaso, la incertidumbre se ha hecho todavía más fuerte.

En su última apelación, May ha solicitado una «segunda mirada» a algo más visto que el tebeo. Sin embargo, la revuelta de la semana pasada en los Comunes ha llegado hasta el extremo de poner coto al manejo de los plazos por parte de la primera ministra. Es decir, que ante la anticipada derrota este martes, el gobierno solamente dispondrá de tres días para presentar un plan B.

La gran ironía, por supuesto, es que ninguna de las alternativas posibles –una unión aduanera con la Unión Europa, una relación al estilo Noruega o un segundo referéndum– cuentan con algo parecido a una mayoría en los Comunes. Al igual que la opción del no-deal babeada por los más fervientes partidarios del Brexit. Ante esta ratonera perfecta, John Lanchester, celebrado ensayista del Reino Unido, ha definido Brexit como «un gigantesco desperdicio de energía emocional».

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Author: Pablo Perez