Recuerdo con gran emoción la primera vez que fui a Cuba. Conocer aquella isla vecina, aunque estaba muy cercana a mi país, no limitaba mi curiosidad de comprobar muchas cosas que se comentaban sobre la tierra del Azúcar de Celia y del odiado por muchos y amado por otros, Fidel. Año 2008, en ese entonces fui invitado, junto a un grupo de colegas periodistas, a estrenar un nuevo avión de la hoy fuera de servicio Pawa Dominicana, que nos llevaría a conocer un sinnúmero de lugares interesantes en la que se convertiría en nuestra ciudad por los próximos cuatro días, Santiago de Cuba. Nuestro vuelo salió sin ningún contratiempo; a mi lado un individuo con apariencia anglosajona y que, al cabo de poco más de una hora de vuelo, pude comprobar que era el mecánico del avión cuando dijo en voz alta y en inglés «OK, ITS WORKING» (OK FUNCIONAN) al escuchar que bajó el tren de aterrizaje y pensé: O SEA QUE ÉL ¿NO ESTABA SEGURO? Aterrizamos en…