El nombre de Elliot Abrams, enviado de EEUU a Venezuela, no es nuevo en la política estadounidense hacia Latinoamérica. Y su historial indica que es “de armas tomar”, y que su presencia podría avivar las posibilidades de una intervención extranjera en el país.
El asesor fue nombrado el pasado 28 de enero por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como emisario especial de Washington en Venezuela, en el contexto de la crisis por el reconocimiento a Juan Guaidó como mandatario encargado.
Desde ese día el régimen de Nicolás Maduro sabe que tiene al frente a un hombre muy peligroso, que pone en peligro sus aspiraciones de continuar instalado en el Palacio de Miraflores.
“Duro en la promoción de los intereses internacionales de Estados Unidos. Un defensor de la invasión de Irak. Un partidario del uso de la fuerza para promover la democracia en Oriente Medio”, así lo describe el diario El Mundo.
La condena de Elliot Abrams, enviado de EEUU a Venezuela
Elliot Abrams fue condenado por violar la ley de EEUU para dar armas a la guerrilla anticomunista de los ‘contras’ en Nicaragua.
Este último punto, hace alusión al delito que le valió una condena de dos años de libertad condicional que nunca cumplió, porque George Bush “padre” le perdonó, junto con el resto de los implicados en el escándalo”.
Por su parte, Erick Langer, profesor de la Universidad de Georgetown, donde dirigió el Centro de Estudios Latinoamericanos, manifestó al medio español que se alegra “de que hayan elegido a Abrams, porque es alguien que conoce la región, pero también me preocupa porque evoca los fantasmas de Centroamérica de los 80”.
EP