Desde su aparición, el ser humano se vió inmerso en una serie de fenómenos que no comprendía. De ahí su afán de interpretar del modo más exacto posible el mundo que le rodea. El miedo y el asombro, sin duda, fueron las primeras emociones acompañaron en sus observaciones sobre la realidad. «Dotado de inteligencia empezó a formularse preguntas del tipo «¿qué es la vida?», «¿qué es el mundo?», «¿qué soy yo?. O las preguntas cósmicas: ¿quién creo las cosas? ¿cómo fueron formados el sol y las estrellas? ¿cómo y porqué se mueven? Es natural que la gente se pregunte y se haya preguntado durante miles de años por estas cosas. Ahora bien, «lo realmente interesante es saber porque la raza humana se formula estas preguntas. Esta curiosa preguntona inteligencia nuestra constituye un misterio tan extraordinario como la vida misma. Es allí donde se funden la inteligencia y la confusion; desde Sócrates, hasta Einstein, tú y yo, esta pregunta acerca de nuestra conciencia propiamente dicha continua…