En un momento de su carrera el ruso Sergey Kovalev fue uno de los boxeadores más temidos. De hecho, no pocos llegaron a considerarlo invencible en las división de los semicompletos -175 libras-, la cual llegó a dominar prácticamente a plenitud. No existía para ese período un boxeador capaz de poner en peligro su estabilidad como campeón. Se recuerda, incluso, que sólo le faltaba el título mundial de ese casillero avalado por el Consejo Mundial de Boxeo -CMB-, que para esos tiempos estaba en poder del haitiano nacionalizado canadiense, Adonis Stevenson. No obstante, Stevenson nunca quiso enfrentarlo y se las ingenió para evitarlo, lo que imposibilitó que Kovalev se proclamara monarca absoluto. Empero, cuando pocos lo esperaban y se creia que Kovalev dormiría «el sueño eterno» como campeón, apareció la figura del norteamericano Andre Ward. Ward, un excampeón olímpico,…