Cuando Pedro Sánchez presentó su proyecto de Presupuestos para 2019 muchos analistas tildaron de inalcanzable la previsión de ingresos. Primero porque estaban calculados en base a un crecimiento demasiado optimista y, segundo, porque resultaba ilusorio pensar que las subidas de impuestos -junto al alza de las cotizaciones sociales y a fijar un salario mínimo complaciente-, no iban a causar estragos en la actividad. Una vez que sus socios tumbaron sus planes, la previsión de ingresos inicial pasó de inalcanzable a irrealizable.
Pero,
¿qué pasa con los gastos
?
Nada. Él sigue, impasible el ademán, tratando de gastar lo que su audacia le pide y sus conveniencias electorales le aconsejan, aunque eso suponga violentar todas las normas establecidas de un gobierno con fecha… Ver Más