El Real Madrid, en boca de su director de la sección de baloncesto -Juan Carlos Sánchez-, exigió ayer a la ACB que reconociera su error en la última jugada del partido, la que decidió el título a favor del Barcelona, al considerar probado tras ver las imágenes que los árbitros se equivocaron aun después de ver el vídeo.
«He pedido que hagan un comunicado oficial diciendo que se han equivocado, porque no quiero que un error que ha pasado dos años seguidos vuelva a pasar», explicó el dirigente sobre la polémica final. Un asunto que podría no acabar ahí, ya que el propio club estaría sopesando pedir opinión a sus socios sobre la posibilidad de abandonar la ACB, según informaba anoche el programa de radio ‘Tirando a Fallar’, aunque el club no quiso confirmar este extremo.
«¡Vaya puto robo… dos años seguidos! Lo han visto todos, es clarísima. Es un tapón clarísimo. Es una puta verguenza», se desahogaron Felipe Reyes y Rudy Fernández a voz en grito camino de los vestuarios, en una queja que captaron los micrófonos de las televisiones y las radios tras el partido. Se referían a la penúltima jugada del choque, en el último segundo. Con 93-92 en el marcador a favor del Real Madrid, el Barcelona tiró de sangre fría para mover la pelota con acierto hasta dejar a Tomic solo de cara al aro. Cuando el jugador lanzó a canasta, el balón tocó en el aro antes de toparse con las dos manos de Anthony Randolph, que se interpuso entre el azulgrana y la red. Sonó la bocina entre el delirio de la parroquia blanca y las protestas de los barcelonistas. Se quejaban de que los dos puntos debían ser válidos porque la pelota había tocado el tablero.
Al rescate acudió la tecnología. El trío arbitral se dirigió a la mesa para consultar las imágenes de la polémica en vídeo. Y tras unos eternos segundos en los que pocos espectadores lograron permanecer sentados mientras veían la jugada a cámara lenta en el videomarcador central, los árbitros dieron la razón a los de Pesic, que celebraron la decisión como si les diera el título de forma automática. Y casi fue así, pero la revisión también decretó que todavía quedaba un segundo por jugar. El lanzamiento desesperado de Llull tocó aro pero no evitó la derrota blanca.
Pablo Laso acudió a la sala de prensa acompañado por Juan Carlos Sánchez. «No es tapón, es un rebote», explicó el técnico blanco. Una visión que compartió el directivo. «Es el segundo año que ocurre una desgracia en el arbitraje contra el Real Madrid. Viendo el ‘Instant Replay’, si entre los tres no han visto que es un tapón legal, algo ha pasado que está mal», señaló. «La única reclamación que hacemos es el derecho a la pataleta, que no sirve de nada, pero sí queremos que se tome nota de estas acciones» añadió muy severo Sánchez.
El error lo reconocieron hasta los propios jugadores del Barcelona. «Para mí ha sido rebote, lo reconozco y lo digo en voz alta, pero antes hay una falta clamorosa a Singleton», apuntó Oriola tras el choque. El pívot se refería a la acción entre el propio Randolph y Singleton, que no tuvo castigo. De anotar habría puesto el choque casi imposible para los anfitriones, pero no pudo. Randolph lo evitó tocándole con la mano por la espalda y, sobre todo, con un manotazo en la cabeza. Los árbitros no sancionaron la acción, que acabó con anotación y tiro libre para el Real Madrid.
Euforia azulgrana
«No hay ninguna decisión previa. Todos hemos visto un tapón legal de Randolph», evitó analizar Sánchez sobre la primera acción. La resolución de la jugada final compensó el clamoroso error arbitral anterior pero dejó muy mal sabor de boca en la plantilla blanca. Claro contraste con la eufórica celebración de los azulgranas. Sus saltos, abrazos y gritos en el feudo blanco se sumarán a las pesadillas que el Madrid atesora de sus últimas dos participaciones en la Copa del Rey.